LA VELETA
Justicias
ESTOS DÍAS hemos podido comprobar las diferencias de sensibilidad que hay, a la hora de interpretar las normas, entre los máximos órganos del poder judicial de la Nación y los autonómicos, el vasco concretamente. Mientras el comportamiento del Tribunal Supremo y de la Fiscalía General del Estado en relación con las listas «blancas» de Batasuna ha sido el esperado por la inmensa mayoría de la sociedad, el del Tribunal Superior del País Vasco en relación con las injurias de Otegui contra el Rey ha provocado el escándalo. La decisión de los órganos de ámbito estatal ha sido enjuiciada como consecuente con la Ley de Partidos y dictada por el sentido común; la del órgano autonómico, en cambio, como un retorcimiento en la aplicación de la ecuanimidad en aras de los intereses de la población nacionalista. Aquella ha sido una respuesta tranquilizadora; esta, desestabilizadora. Los magistrados vascos se han amparado en la libertad de expresión para no condenar las calificaciones del dirigente etarra a la Corona. Para ellos ha habido en todo caso una exageración pero están de acuerdo con Otegui en el hecho de que el Rey pueda ser criticado como responsable de las sevicias realizadas en las personas de los detenidos. Esta sentencia del Tribunal vasco, en relación con unas injurias al Rey, cuya radicalidad y gravedad aquella reconoce, nos sitúa ante una perspectiva más inquietante. Estamos ante distintas formas de aplicar el mismo código y los mismos conceptos en función de la circunstancia territorial. En casos como este se revela la trascendencia que tiene la ruptura de la unidad jurisdiccional y se entiende el interés de los independentistas en tener unos tribunales «propios». Desde su punto de vista la ruptura de la unidad de la Nación pasa, para ellos, por la del Poder Judicial y porque la autoridad del Tribunal Supremo quede en una referencia jurisprudencial de alcance meramente académico. Por esa razón resulta peligroso definir eufemísticamente como problema 'territorial' lo que es el fin del Estado/Nación. Por supuesto el territorio es uno de los elementos definidores de este pero el uso lo está dejando reducido a una cuestión técnica. Sin embargo, como acabamos de comprobar en el caso de esta sentencia relacionada con las injurias al Rey, la fidelidad del Tribunal Superior vasco es mayor a los intereses euskaldunes que al derecho mismo, al territorio que al sentido de Justicia. Esta sentencia ha venido a demostrar que para los magistrados vascos la Corona es un tema más desde el punto de vista de la libertad de expresión que asiste a los terroristas.