Publicado por
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS
León

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EL PARTIDO Socialista está llevando en dos planos claramente diferenciados la política relacionada con el País Vasco: por un lado, Zapatero se entrevista con Ibarretxe; por otro, Patxi López juega sus bazas como candidato a lendakari. Y aunque todo corresponda a una única estrategia, la comprensión de ésta aconseja distinguir entre los movimientos del presidente y los de Patxi López. Si ha sorprendido con razón el oscurantismo que la ha rodeado, no tendría que haber llamado la atención por su celebración misma, ya que no es una novedad sino que se inscribe en la secuencia de entrevistas que viene manteniendo el presidente con Josu Jon Imaz y con el propio Ibarretxe y que hay que entender a partir de las claves que nos viene explicando el presidente de Gobierno desde hace tiempo: pretende ensayar todas las vías que puedan llevar a la normalidad en el País Vasco. Con respeto al Estado de Derecho, añade siempre. Es evidente que Zapatero ha decidido emprender este camino él solo, sin la compañía de Rajoy. En principio descarta la colaboración del PP y desatiende el espíritu que informó el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. Busca con el PNV los modos de acercamiento a Batasuna (ETA, por tanto) y de «diálogo» con ella. No despreciará -ha insistido- los caminos que puedan desembocar en fórmulas de pacificación... Curiosamente Barrena, el lugarteniente de Otegi, ha utilizado el mismo lenguaje. Es evidente que los contactos entre el PSOE y Batasuna han sido numerosos y que han recorrido ya un buen trecho juntos. La estrategia de Zapatero está produciendo alarma. La apertura de negociaciones con ETA representa una ruptura de la tradición de los partidos democráticos. El argumento utilizado por el Gobierno según el cual también el PP ensayó esta vía no tiene fundamento. Todo el mundo sabe que la reunión de representantes del PP y de ETA en Suiza se llevó a cabo en el contexto de una tregua, con publicidad y con la condición de que el cese definitivo de la maquinaria del terror no tuviera un precio político, una compensación «territorial». Se dice que las elecciones vascas han conseguido dejar arrumbado el plan Ibarretxe. A mi entender el entendimiento con la izquierda abertzale -y por supuesto con el PNV y EA- supondrá un precio mucho mayor. Pero Zapatero piensa que el anuncio de la paz hará digerible cualquier condición. En todo caso queda una incógnita. No hay seguridad de que ETA dé por buenas las condiciones que pudiera aceptar Batasuna. Si fuera así, el bochorno vendría a sumarse a la indignidad.

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