Diario de León

DESDE LA CORTE

Me conformo con saber dónde estamos

Publicado por
FERNANDO ONEGA
León

Creado:

Actualizado:

ALTA TENSIÓN. Así se puede definir el clima político ante el debate que hoy comienza. Las circunstancias no pueden ser más propicias para asegurar el máximo interés. Tenemos, por un lado, a un gobierno que se somete a examen general en medio de la revolución que está organizando en el ámbito social (matrimonios gays e inmigración); en el ámbito político interno (reformas territoriales y constitucionales y nuevo pacto antiterrorista); en las relaciones internacionales (Cuba, Venezuela, Estados Unidos), y con una economía expectante. Por otro, a una oposición política convencida de que se está desmontando todo el sistema. Completan el triángulo, unos partidos independentistas que aprietan y condicionan, pero saben que éste es su gobierno y Zapatero su mejor presidente. Con estos datos de partida, se puede esperar de todo: ataques y críticas despiadadas, bronca en escaños y pasillos y palabras subidas de tono. Si esto fuera un partido de fútbol, sería un partido de alto riesgo. La diferencia es que el riesgo futbolístico es de orden público y se previene con muchos guardias, y aquí no hay guardias que valgan. El balón tiene nombres tan serios como unidad nacional, solidaridad territorial, terrorismo, consenso constitucional y convivencia. Manuel Marín, que promete mucha cintura para dirigir el combate, ha encargado toneladas de tila y el buen hombre se conforma con muy poco por parte de sus señorías: una limosna de buena educación. De todas formas, quienes llevamos muchos años siguiendo estas lides no nos hacemos demasiadas ilusiones. A la expectación inicial suele seguir el tedio en los discursos y al final siempre surge una pregunta que se hace inevitable: ¿para qué se hizo el debate? Hoy, de entrada, sólo tenemos una seguridad: el gobierno va a salir reforzado en su estabilidad parlamentaria, porque así se lo han prometido los socios de Esquerra Republicana de Catalunya. Es un apoyo que le da tranquilidad al Gabinete, lo cual es mucho cuando tanto se requiere la estabilidad. Pero hay ocasiones en que esa estabilidad se vuelve sospechosa, si mucha gente se queda preguntando cuál es el precio pagado o prometido por el respaldo. Por eso, al margen de la previsible bronca, yo me conformaría con un resultado muy primario: que Rodríguez Zapatero tenga a bien aclarar dónde estamos, suponiendo que él lo sepa. Necesitamos saber dónde estamos, o por lo menos a dónde vamos, en dos cuestiones básicas: el modelo territorial y la nueva estrategia contra el terrorismo. Ni él como presidente del Gobierno ni el último administrado se pueden levantar cada mañana con el sobresalto de un pedazo de soberanía nacional amenazado por el último antojo de Ibarretxe o Maragall.

tracking