AL TRASLUZ
Europas
EUROPA no existe, siguen esgrimiendo algunos. Quizá no de la forma que algunos creen. También hay quienes aseguran que Hispanoamérica es inexistente, que no hay ningún lugar o suma de lugares para tal denominación. Italo Calvino escribió de las ciudades invisibles, Tolkien de la Tierra Media; espacios espirituales que fueron, son y serán. Lo mitológico es también verdad. El escritor Andrés Trapiello al ser preguntado por este periódico cuáles eran sus escritores leoneses preferidos contestó: "Homero y Leopardi". No quiso negar su interés por compañeros, sino que proclamó así la universalidad que hay en la obra de arte, por encima de partidas de nacimiento, de lo anecdótico. Cuidado con las patrias chicas, aunque también con esa cursilada de sentirse ciudadano del mundo. El voto negativo que Francia y Holanda han dado mayoritariamente a la Constitución europea es una suma de diversos posicionamientos; unos respetables y otros ya no tanto; aunque lo mismo puede decirse del voto favorable. Una Europa sólo administrativa no crea sentimientos de pertenencia y de valores compartidos, que nunca han de ser de superioridad, sino de solidaridad. Europa no puede ser reducida a los políticos. No es sólo mercado. Hay otras necesidades que no deben ser silenciadas. Europa tiene alma.; o mejor dicho, almas. Una suma de chauvinismos no forman un proyecto común, sino un gazpacho de egos. Europa existe, pero hay que seguir creándola. Y nuestra mirada común ha de ser una equilibra combinación de pasado, presente y futuro. No nacimos ayer. Somos más que burocracia comunitaria.