AQUÍ Y AHORA
Galicia, de estreno
AÚN FALTA por negociar algún fleco. Nada que el diluvio de poder que sigue a todo vuelco político no pueda remediar. Pero, el primer Gobierno de la era post Fraga ya tiene cara y ojos. Por primera vez desde hace ¡casi diecisiete años!, la foto noticia del inicio de una legislatura gallega, no será Fraga. Touriño presidente, Quintana vicepresidente único, y Fraga, depende: si logra imponer (otra vez) su terca voluntad a Rajoy, a la oposición; y si Rajoy (por fin) se decide a mandarle con el mayor cariño donde debió mandarle antes de estas elecciones, a casa. ¿Será para bien? Y, en cualquier caso: esto es lo que han decidido quienes pueden hacerlo, los gallegos, donde en democracia hay que hacerlo, en las urnas; que el poder cambie de manos. Sus razones tendrán. Averiguar cuáles son y ponerles remedio (es decir, aprender la lección), es lo que debería hacer desde mi punto de vista el PP, con Rajoy a la cabeza, este mismo verano, en vez de recrearse en lamerse la herida de su «dulce derrota» gallega, con el mismo inútil y deprimente ensimismamiento con el que, todavía hoy, 14 meses después del 14-M, se siguen lamiendo la herida de la «injusta victoria» que, según ellos, cosechó Zapatero aquel día. Los ciudadanos queremos gobiernos eficaces. Y, también en política la experiencia reduce al mínimo el cupo de errores «de libro» que lleva en la mochila todo gobierno «novato». Pero, la permanencia excesiva en el poder ha acreditado ser más amiga del vicio que de la virtud; sin que nadie parezca capaz de evitarlo, alienta el amiguismo y la prepotencia en vez del buen gobierno.