Dimisión pertinente
LA DIMISIÓN de la consejera de Medio Ambiente de Castilla-La Mancha, Rosario Arévalo, tras el gran incendio que costó la vida a 11 miembros de una brigada forestal que intervenía en la extinción, zanja correctamente la grave responsabilidad política que se desprendió del desastre. Todavía no se conocen los resultados de la investigación que habrá de depurar las responsabilidades objetivas y que aclarará probablemente dónde estuvo el error que provocó el irreparable accidente, pero ésta es otra cuestión: cuando la maquinaria administrativa fracasa de este modo, con resultados tan onerosos para la comunidad, es incuestionable que ha fallado la maquinaria administrativa que dirigía las operaciones. La dimisión es acertada y plausible.