TRIBUNA
La insoportable levedad de la concejalía de Urbanismo
UN CONOCIDO columnista se mostraba desazonado al reconocer la impotencia que le producía el hecho de que ni viviendo cien vidas lograría leer todos los textos que le interesaban y que daban sentido a su misma existencia; y yo, inocentemente, pensé contactar con él para explicarle que hay otra forma de enfocar la vida; que es posible desde la más completa estulticia y la total levedad del ser humano, con aparente indiferencia, portar la más pesada carga, tal es, el pasar por la vida sin enterarse de casi nada, y lo que es peor, permitiendo que otros muevan tus hilos, hasta rozar el absurdo y el ridículo a partes iguales. Tras más de ocho meses desde la moción de censura se han confirmado mis temores respecto a la elección de la actual responsable del urbanismo. Algunos no entendimos como no se hizo cargo del área alguien con capacidad política, como el portavoz popular, el señor Saurina. Comienzo a pensar que personas como el actual alcalde, cuando se trata de manejar el poder, toman decisiones muy calculadas, y en lugar de ostentar la alcaldía para trabajar por León y crear mejores condiciones de vida para todos, es capaz de delegar áreas tan importantes como ésta en personas que, por incompetentes, no por acción, sino por omisión, sirven a un interés desmesurado de otros por teledirigir la acción de gobierno. León vivió tras las pasadas elecciones municipales y generales una etapa de esperanza, de proyectos de futuro. Por ello hoy contamos con un Plan General de Ordenación Urbana que permite al sector de la construcción continuar su actividad e importante papel en el empleo de nuestra ciudad, con la creación de nuevas infraestructuras y equipamientos, es decir, con la mejora de calidad de la vida de los leoneses, en un proceso más perceptible a largo plazo, e imparable en nuestros barrios. En esta etapa se aprobaron más de 2000 viviendas protegidas especialmente dirigidas a los jóvenes, en un ejemplo pionero a nivel nacional de urbanismo concertado. En estas fechas, algunos de los mejores arquitectos del mundo, han presentado sus propuestas, para el nuevo León Oeste a través del diseño del futuro Palacio de Congresos y su entorno en la azucarera Santa Elvira, proyecto que se completará con la futura ordenación del extenso ámbito vinculado a la llegada de la Alta Velocidad. Estos proyectos, junto con la necesaria integración de Feve, y el proyecto Inteco apoyado también desde el gobierno central, supondrán el mayor cambio de la ciudad del último siglo (como sucedió en Bilbao hace unos años con el proyecto Ría 2000), y constituirán el principal motor de empleo y actividades económicas en nuestra ciudad. Desde el área por mi dirigida se trabajó y colaboró en multitud de proyectos, algunos importantes en asuntos sociales, como la Ciudad del Mayor, la Casa de la Mujer, o el Plan de Accesibilidad y Supresión de Barreras Arquitectónicas; otros necesarios para recuperar y poner en valor nuestro patrimonio, como la puesta en marcha del Programa ARI con la creación del Instituto Leonés de Rehabilitación Urbana y Vivienda, la rehabilitación del Edificio Pallarés, del Palacio del Conde Luna, del mercado con el mismo nombre, del Palacio de Don Gutiérre, de la liberación por fin de la iglesia de San Pedro, y de la recuperación de diversos espacios arqueológicos, de puesta en valor del legado romano en nuestra ciudad, además de proponer la iniciación de la Revisión del Plan Especial del Casco Histórico. Otros, dirigidos a mejorar e igualar la calidad de vida de todos los barrios, a través de proyectos como la construcción del Centro Deportivo y Piscinas, así como un nuevo tramo de la Ronda Interior de El Ejido, la construcción del Centro de Personas mayores de Puente Castro y urbanización de la avenida de San Froilán, el proyecto escultórico de Puerta Castillo, y la culminación de la urbanización del barrio de Santa Marina, el soterramiento de una línea eléctrica en Eras de Renueva, el inicio de la ejecución del nuevo tramo de la Ronda Norte desde los hospitales hasta la carretera de Carbajal, además de las mejoras que se realizaron en muchas de las zonas en peores condiciones de la ciudad, zonas como Oteruelo, o el barrio de la Inmaculada, y de los proyectos de ejecución de equipamientos sociales y deportivos en zonas como Armunia, Las Ventas, La Asunción, y Puente Castro. Muchos de estos proyectos sufren hoy el letargo que nos impone esta pretendida recuperación del «pulso de gestión de la ciudad». Entre estas iniciativas (ya ven que hace sólo un año el urbanismo era mucho más que construir un aparcamiento subterráneo en cada plaza de la ciudad) se encontraba la tramitación del nuevo aparcamiento de los hospitales, que el actual equipo de gobierno paralizó nada más llegar al poder para, casi un año después, con veinte millones de euros más de coste, el mismo número de plazas de aparcamiento, y una nueva concesión de un gran hotel incluida, ponerlo de nuevo en marcha, intentando desprestigiar la labor de sus antecesores, eso si, sin explicar porqué la misma dotación de plazas para el público cuesta a los leoneses veinte millones de euros más, y porqué alguien se toma la molestia de escribir una tribuna monográfica sobre el tema, que la firma atribuye, eso si, a la actual responsable del área. Juzguen ustedes mismos. En año y medio nadie me indicó la necesidad de escribir una tribuna monográfica sobre nada y motivos, como han podido comprobar, no faltaron, pero ocurre que cuando tienes un proyecto de ciudad en mente actúas de manera distinta a cuando te mantienes en un puesto por intereses distintos del general. León no se merece políticos que por inexistencia de ideas optan por la descalificación del contrario. ¿Se imaginan ustedes que durante nuestro interrumpido mandato nos hubiéramos dedicado a apropiarnos de los aciertos y a machacar los desaciertos de nuestros predecesores, por cierto, bajo el mando del señor Amilivia durante ocho años? No sería ético, ni serio. Hay tanto por hacer en nuestra ciudad que ese es un lujo que León no se puede permitir, salvo que uno, en sentido quevediano de la expresión, tenga una cabeza al cuerpo pegada, únicamente para apoyar el sombrero y sonreír en las fotos. ¿Cabe pensar que en un último viaje político, como creo que nos está brindando el actual alcalde, se permite que León tenga una evidente paralización de su actividad?. Eso sí, con total libertad para que otros que no ostentan la responsabilidad se permitan, ahora sí, hacer y deshacer a su antojo. Quede claro que mi malestar lo es por la ciudad de León, por la oportunidad perdida; en ningún caso se centra en la concejala de Urbanismo, de la que, en el mejor de los casos y como casi todo el mundo que ha tenido la ocasión de sufrir su gestión mantiene, mi opinión no es ni buena, ni mala, ni todo lo contrario. Es más, tengo la profunda convicción de que ni siquiera ha escrito ella la tribuna que firmaba en días pasados. Hace meses tuvimos la ocasión de asistir a las jornadas de debate sobre el urbanismo de nuestra ciudad que organizaba este diario. Ni la actual responsable del área, ni quien redacta sus tribunas, pudieron asistir. Quizás tengamos otra ocasión de debatir sobre los problemas de nuestra ciudad, aunque estoy no muy convencido de ello. Lo que se pretende, sin duda, desde el presunto equipo de gobierno es que caigamos en el desánimo y pensemos que no es posible un León mejor. Les ruego que renueven su ilusión por ver a su tierra mejorar y crecer, incluida su clase política. Ese y no otro motivo me ha impulsado a escribir esta tribuna.