EN BLANCO
El precio de la paz
SABIDO QUE AL OTRO lado de la línea tendida por el Gobierno con el mundo de Batasuna se han dejado oír voces, ahora toca esperar y ver por dónde sale la cosa. A la sinceridad de Patxi López, el secretario general de los socialistas vascos, debemos la sorprendente nueva de que hay «buena voluntad por las dos partes». Es la primera vez que alguien con rango y posición para saberlo reconoce que existen contactos con el mundo que a su vez está en contacto con ETA, si es que no se trata del mismo mundo, como afirman varias sentencias de la Audiencia Nacional. Arnaldo Otegi tiene interlocutor en Madrid, y en el País Vasco se da por hecho que Rafael Díez Usabiaga está desempeñando un papel destacado en este proceso que por el momento se hace acompañar de las sombras. Que el fiscal no solicitara prisión para Díez Usabiaga también ha despertado suspicacias. Más que en Otegi, algunos han querido ver en la persona de este sindicalista al 'Jerry Adams' de la situación. Irlanda siempre ha pesado mucho en el imaginario colectivo de la banda terrorista. No es el mismo proceso, ni el origen histórico de la violencia guarda paralelismo, pero el IRA fue siempre un referente para el mundo aberzale. Hasta hay curas que, al igual que ocurría en Irlanda, también aquí están, como el perejil, en medio de la salsa. Que el presidente Rodríguez Zapatero anda buscando un acuerdo como el que Tony Blair firmó en el Ulster no me cabe la menor duda. Cosa bien distinta es el precio que esté dispuesto a pagar por la paz. Acerca de eso no puede prevaler su sola opinión. Llegado el momento, sobre ese asunto habremos de opinar todos los españoles.