León

Creado:

Actualizado:

CADA CASA tiene su pequeña guerra de Troya.  En la mía es el partido Madrid- Barça de mañana. Los aqueos son la mujer y los hijos, correspondiéndome a mí ejercer de Príamo solitario, ya sea para celebrar el triunfo o para llorar la derrota. Fiel a la convicción de que no hay que sabotear los productos catalanes, aunque algunos empresarios se lo pudieran merecer por su silencio cómplice,  tendré un buen cava preparado para celebrar la goleada madridista, eso sí con taquitos de cecina y queso de esta tierra. El lector que me sigue ya sabe cúal es mi teoría al respecto: ser leonés y del Barça es como haber nacido en La Bañeza y apellidarse O'Hara; vamos, que no.  Un partido de estos es siempre  mucho más que fútbol, incluso la madre de todos los encuentros posibles,  aunque, eso sí, no llegaría yo a tanto como a celebrarlo en el hall del Musac. El fútbol más que con el arte está relacionado con el mito y los héroes, con las ancestrales pasiones anteriores a la escritura.  Mi mujer y mi hijo pequeño ya planifican la jornada; los dos mayores, que viven en Barcelona, ni les cuento. Y el nieto, ay el nieto, ya tiene carné del Barça y aún no ha cumplido el año. Pero, en mi condición de solo ante el peligro, una año más me encomiendo a don Santiago Bernabeu, no tanto para que haga milagros, como para que-  si no es molestia- de un empujoncito. Pongamos por caso, un penaltín a nuestro favor nada más empezar, que fastidia mucho. Y como los ánimos están tensos, pedimos ganar sin humillar. Por ejemplo, un 3-0. Eso sí, el fútbol no es tanto honor como humor.

Cargando contenidos...