Publicado por
MANUEL ALCÁNTARA
León

Creado:

Actualizado:

CUANDO HABLAN de política discrepan impetuosamente, se insultan y si no llegan a las manos es porque las tienen ocupadas, pero cuando hablan de dinero están todos de acuerdo. No hay ni un sí ni un no, sino otro monosílabo: más. Todos los partidos han pactado silenciosamente aumentar la subvención de los grupos parlamentarios. Un pacto admirable y unánime, en forma de enmienda conjunta, lo que les permite conservar la virginidad antes del pacto, en el pacto y después del pacto. Se trata de incrementar en 400.000 euros el presupuesto anual, que crece ocho puntos más que el sueldo de los funcionarios. Siempre ha habido clases. Sorprende el silencio de los portavoces, tan deslenguados en otras ocasiones. Prefieren ahora practicar la virtud de la discreción y no han dicho ni pío. Sin comentarios. Tampoco delatan en sus rostros la satisfacción que les ha debido producir la enmienda conjunta. No hay que reflejar su bienestar a nadie. ¿Qué españoles no haríamos algo semejante si tuviésemos la capacidad de influir en nuestros presupuestos? «El poder es solamente facilidad de expresión», decía Giulio Andreotti. Ni la derecha, ni la izquierda, ni los independentistas, ni la madre que los parió, han dicho nada. Ni mu. O sea, ni mucho ni poco. Añadirle 400.000 euros a los ocho millones y medio presupuestados puede que sea una gota de agua en el océano, pero también puede ser la gota que colme el vaso del descrédito del gremio de los que organizan nuestra convivencia. Hay enmiendas conjuntas que hacen sospechar que ni unos ni otros tienen enmienda.

Cargando contenidos...