AQUÍ Y AHORA
La avaricia rompe el saco
PERCIBO LA SENSACIÓN de que esto comienza a desinflarse. Me refiero a la fiebre del Estatut y a la guerra educativa. En cuanto al primer asunto, el PP empieza a percatarse de que no puede quedarse al margen ante el peligro de que el Estatuto de Cataluña salga airoso del Congreso de los Diputados, y limpio de tachas de inconstitucionalidad y desatención a los intereses generales. Si tal cosa sucediese habiéndose quedado el PP en el más puro negativismo y en el aislamiento parlamentario y político, las tornadizas fuerzas de la naturaleza política se volverían contra ellos y las encuestas a relegarlos a un lugar todavía peor que el que tenían antes de las tormentas. Se acusa también un enorme cansancio en las clases política y mediática, y en la opinión pública, que demandan cambiar de tercio cuanto antes para no morir de asco y de aburrimiento. Y se observa, igualmente, una progresiva penetración social de las razones que hacen aconsejable una solución pactada por todos. Y en cuanto a la reforma educativa, hay voces más moderadas, incluso dentro del Episcopado, que atisban un giro hacia el acuerdo. La reunión de ayer del presidente Zapatero con los organizadores de la protesta puede ser decisiva, y ya se sabe que este hombre no carece de cintura para enhebrar una salida digna para todos. Una cosa es lanzarse a la calle con unos eslóganes escandalosillos, y otra bien distinta es sentarse tranquilamente con el presidente del Gobierno y abordar las discrepancias con calma y con sosiego, lo mismo que las posibilidades de culminar un acuerdo que estuvo ya a punto de producirse el mes pasado. Zapatero también puede convencerles más fácilmente de que no deben pringarse en operaciones políticas de acoso y derribo que no les conducen a nada. Pero en fin, como les digo, esto son sensaciones que uno percibe y analiza a la luz de experiencias anteriores. En mi pueblo siempre se decía aquello de que «la avaricia rompe el saco». Pues que se apliquen esa sabiduría popular los que llevan este adjetivo en el nombre mismo de su partido.