LA VELETA
Política de vuelo bajo
MARIANO RAJOY desplegó ayer en Barcelona las enmiendas al proyecto de Estatut que el PP iba a presentar horas más en el Congreso de los Diputados, poco antes de que se cerrara el plazo de admisión. Puede calificarse de delicadeza política el hecho de mostrar como primicia informativa a los catalanes la estrategia que va a seguir el grupo popular en la comisión parlamentaria que debatirá a partir de febrero el borrador estatutario. Bien es verdad que esa estrategia tiende a la jibarización del proyecto, cuyo texto se vería reducido a una tercera parte si prosperasen las enmiendas del PP. Y no es seguro que en este caso piensen los catalanes que lo bueno, si breve, dos veces bueno. En estas circunstancias, Rajoy ha tendido la mano a Zapatero y, después de aconsejarle su vuelta al pacto constitucional, como si lo hubiera abandonado, le ofreció un pacto bilateral sobre el nuevo estatuto de Cataluña. Frente a los grupos parlamentario popular y socialista, de poco o de nada les servirían a CiU, a ICV y a ERC la exigüedad de sus votos en la comisión constitucional. Rajoy explicó ayer en Barcelona con tal claridad el objetivo de las enmiendas populares, y la «filosofía» -¿por qué llamar filosofía a los arquetipos y sentimientos?- en que se inspiran, que el líder del PP pareció transparente. Las enmiendas de supresión borran algunos títulos, como los referidos a la financiación y a los derechos y deberes, más todo lo que suponga un intervencionismo económico excesivo y, desde luego, el término nación. Y las enmiendas de modificación se encaminan, apoyándose en el texto del estatuto actual, a modernizarlo, con cierta elevación del techo competencial, hasta el punto de que el nuevo Estatut tendría sólo veinte artículos más que el vigente. Debe dársele al PP una sincera bienvenida al debate estatutario, del que se había distanciado al propugnar la devolución del texto aprobado por el Parlament a su lugar de origen, por considerarlo, entre otras cosas, una reforma por vías inadecuadas de la Constitución. Y es de esperar que en la Comisión Constitucional eleve la política su vuelo, pues ayer denunciaba el presidente del Congreso, Manuel Marín, que en política «se está volando bajo, y cuando se vuela bajo no hay perspectiva de la situación y se generan disfunciones», como las que ayer habrían aparecido en la Mesa de la Cámara, con un PP votando contra los demás, y los demás queriendo que el PP votase a su favor. Conviene añadir que la llamada filosofía que inspira las enmiendas del PP es compartido por el PSOE y el Gobierno socialista, por lo que los debates estatutarios podrían alzar el vuelo hacia cotas desde las que la ruindad política parece vergonzosa.