Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

Solicita Ignacio Fernández Herrero (Tribuna de este Diario, 23 de enero) mis disculpas por reivindicar un «espíritu ferretero» que a buen seguro comparto, aunque casi no lo haya frecuentado, por recién llegado a León entonces. Y lo hace porque considera errado -¿o errático?- el destino de un edificio tan querido, ahora preparado a acoger «restos de tumbas» y «bisutería gloriosa». Pero en esos calificativos ya no estamos tan de acuerdo. Sin ánimo de hacer un relato exhaustivo de lo sucedido, sino de recuperar el alma de los sucesos, como a él le gusta, sólo diré que en ese «depósito de piedras» que, durante más de siglo y medio, ha dado tumbos entre la apatía y el olvido de los leoneses se esconde en gran medida el espíritu de su supuesta idiosincrasia, los raigones de esa cultura local que es universal si está viva y sólo está viva si arraiga con vigor. Porque yerra Ignacio si supone al Museo de León un mero «silo de fondos desperdigados», como erraría quien supusiera que aquel «Salón de las Artes» que él recuerda fuese un mero entretenimiento pensionado para cuatro amigos. Si debemos evitar que por el camino se nos caiga algún palacio o casa porticada, debemos también invitar a ese amparo a los objetos y relatos que contienen tales atributos. No para los turistas, sino para nosotros. No lancienses postrados, sino poseedores consecuentes de nuestra alma impura. Eso se hace, también y sobre todo, en los museos. Y ya tuvo bastante el de León con su interminable tiempo de vagabundeo, tiene ya derecho a verse realizado, a servir a la ciudadanía de la manera que debe y puede en el edificio en cuestión, pues no hubo otro para él. Eso no quita para otros envites. De hecho el Museo se unió a Pallarés al borde del desahucio, no en sustitución de ninguna otra alternativa, sino como última travesía posible para ese navío a la deriva al borde del desguace: tan triste fue. Otras opciones, necesarias o incorpóreas, seguro tendrán emplazamientos, lugares, escenarios... Y cuentan, de todas formas, con un rincón en un museo que es de todos y para todos (y para casi todo). Lo dicho, quedas disculpado, Ignacio. Luis Grau (León). Si el Parlamento Catalán aprobó el CAC (Consejo Audiovisual de Cataluña) y su puesta en marcha para, controlar, sancionar y echar cerrojazo a los incómodos medios de comunicación que (sin censura previa), opinan libremente, en Villafranca del Bierzo no vamos a ser menos y tenemos nuestro propio CAC (Consejo Adulación a Conchi), pero, como aquí no hay los medios humanos ni técnicos que posee la Comunidad catalana para hacer el seguimiento a los que no comparten las decisiones del equipo de gobierno socialista y de su socia, que discrepan y opinan de diferente manera, pues se toma nota de los díscolos y se les apunta. Espero que los Reyes Magos le hayan traído un nuevo cuaderno, muy grande, porque, mucho me temo, que vaya aumentando progresivamente el número de villafranquinos anotados y apuntados. Ahora ya sabemos que si nos portamos mal, toma nota la seño. María Teresa Rico González (Villafranca del Bierzo). Transi Cachón (León).

Cargando contenidos...