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JUAN F. PÉREZ CHENCHO
León

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ESTE periódico, en el que me gano a diario el pan y la leche, dedicó ayer gran alarde informativo al 25º aniversario del 23-F. Uno de los episodios más chuscos y vergonzantes de la historia democrática. Fue el trancazo político del miedo. Y de la indignidad. Los máximos implicados ya son fósiles. Unos han muerto, como el general Miláns del Bosch; otros pasean su ancianidad entre los mirtos cultivando gardenias en Galicia, como Alfonso Armada, y el brazo tonto de la guardia civil, Antonio Tejero, oxigena su mostacho y su nostalgia a orillas del Mediterráneo. Se cumplió ayer el 25º aniversario y parece que ha pasado un siglo. Aquel fulgor de metales acabó cegando las retinas de los visionarios. Fue la gran vacuna contra la reedición de la vergüenza. He leído, línea a línea, el trabajo elaborado por DL. Es como una tesis de becarios. Hay otras profundidades que continúan sin ver la luz. Tiempo habrá. Lo que apuntan es si existían o no tramas civiles. A estas alturas parece claro que los militares golpistas no querían civiles en la conspiración, lo cual es compatible con que no existieran. Desde muchos meses antes, dos periódicos enteros, El Alcázar y el Imparcial, y otros a m edias, estaban dedicados a intoxicar, crispar y justificar ante la opinión pública el golpe que, finalmente, intentó una mínima parte del Ejército. El golpe fallido tuvo otros múltiples factores: los continuos asesinatos de Eta, la debilidad del Gobierno de UCD y, por supuesto, la ideología de los protagonistas. Pero también debe ponerse de relieve la campaña llevada a cabo por la extrema derecha, con órganos de comunicación muy poderosos, que pronosticaban la ruptura de España y toda suerte de catástrofes. La historia del 23-F en León, aunque ha llenado páginas, sigue inacabada. Pero el 23-F ya es como el vaho en un cristal. Se irá ante los primeros síntomas de sol y primavera. Ahora convie ne poner de relive las contradicciones que van apareciendo respecto a la Opa sobre Endesa. Como ejemplo, ante la Opa de Gas Natural, la presidenta madrileña, Esperanza Aguirre, declaró que corría el peligro de que la sede de Endesa saliera del territorio nacional. Tras la Opa de la alemana E.ON, el ex-presidente Aznar, quien provoca problemas por donde pasa, desde el Consejo de Estado a México, ha declarado que no tiene importancia la nacionalidad de la empresa eléctrica resultante. La preocupación, según dijo, sólo la tienen los nacionalistas catetos. En León, sin ir más lejos, hemos escuchado al presidente de la Diputación, Javier García Prieto, rotundizar que si la Opa de Gas Natural, tras poner sus ojos sobre Endesa, prosperaba, se cerraría toda la minera leonesa. Ahora, con la Opa de E.ON, nos ha venido a desenmarañar que hay que aceptar lo que digan los mercados. Pero el colmo de la necesad han sido las declaraciones del corregidor socialista de Cubillos, José Luis Ramón, anticipando su adhesión incondicional -quizá también inquebrantable- al delegado de Endesa en El Bierzo. Ha dejado en evidencia que en el PSOE provincial, y especialmente en El Bierzo, lo que más abunda son dirigentes habituados al esc aqueo y sin altura de miras.

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