LA VELETA
Otegi y la Justicia
ES POSIBLE que hoy decida el juez Grande-Marlaska, de la Audiencia Nacional, que Arnaldo Otegi se vea privado de la libertad bajo fianza que ahora disfruta e ingrese en prisión, solo o en compañía de otros, como Juan María Olano, Rafael Díez Usabiaga -secretario del sindicato LAB-, o la letrada Arantxa Zulueta, dirigentes todos ellos de la izquierda aberzale, de la que Otegi es el líder más caracterizado. El fiscal general del Estado, a quien el PP venía acusando de grave tibieza en la persecución de supuestos actos delictivos cometidos por el entorno etarra, anunció este viernes que el fiscal Juan del Moral va a pedir al juez prisión incondicional para Otegi, por colaboración con banda armada, según consta en el sumario pendiente de vista oral y sentencia que instruye el juez Grande-Marlaska, y por haber incumplido las condiciones de la libertad bajo fianza. El fiscal responsabilizará a Otegi y a algunos 'abertzales' más de los incidentes acaecidos durante la jornada de huelga convocada por Batasuna para el sábado pasado: inutilización de accesos a locales, interrupción de vías públicas y, lo que más directamente enlaza a los dirigentes batasunos con ETA, la colocación de bombas, aunque no todas explotasen. Si la propia Fiscalía General, acusada por el PP de excesiva tolerancia con actos públicos de una organización tan ilegalizada como Batasuna, informa de que el Ministerio Fiscal va a pedir el encarcelamiento de Otegi, otro argumento crítico de los populares contra el Gobierno parece desvanecerse. Y ese desvanecimiento podría atestiguarse en la reacción, entre iracunda y apesadumbrada, del mismo Otegi, que proyectaba su probable encarcelamiento con la suerte de ese hipotético proceso de paz. Demasiado importante es la paz, una paz que no sellaría un conflicto entre dos partes sino el cese de las acciones criminales de una banda terrorista, para que un empresario fracasado como tal, pero afincado en la presidencia de la gran patronal del país, la CEOE, por su maleabilidad y, en cierto modo, por su insignificancia profesional, tal es José María Cuevas, venga a erigirse en portavoz de sí mismo y rocíe al Gobierno con una andanada de críticas que, juntas o de una en una, serían una declaración de guerra contra empresarios vascos y catalanes, contra la política antiterrorista del presidente y contra la misma organización que preside, al haber intentado dividir a sus miembros. No ha dejado de funcionar ni un instante el Estado de Derecho en los dos últimos años, y el marco legal al que Echevarría se refiere ha citado a Otegi en la Audiencia Nacional para hoy. Se celebrará una vistilla, de la que el líder batasuno podría salir hacia la cárcel.