POR LA AMURA
Treinta años del PP
CUANDO concluya esta legislatura se habrán cumplido treinta años de gobierno del PP en Castilla y León con los mandatos concatenados de José María Aznar, Jesús Posada, Juan José Lucas y Juan Vicente Herrera, que parece que fue ayer, pero acaba de concluir su quinto año en la presidencia de la Junta. Algunos sectores leonesistas intentan alimentar expectativas sobre la posibilidad de replantear el mapa autonómico al amparo de la próxima reforma del Estatuto y lograr la autonomía uniprovincial leonesa. Este debate beneficia, al margen de lo que se consiga, el posicionamiento electoral de la UPL, y la tajada será directamente proporcional a la vehemencia con que se planteen las posiciones al respecto y a lo que se logre acercar en el tiempo la polémica a la cita con las urnas. Por eso ha sido una gran torpeza, además de un pecado de soberbia, el que Herrera llamara cavernarios desde el estrado del Parlamento autonómico a quienes defienden la revisión territorial y administrativa de la comunidad. Los propios dirigentes de la UPL saben perfectamente que el León solo resultará imposible en mucho tiempo, pero viven de los votos y los suyos nacen mayoritariamente de los sentimientos que se alimentan de esa utopía. Pero los problemas reales al final los solucionan los proyectos políticos, y como dijo hace unos días el historiador castellano Julio Valdeón ante un foro de tendencia leonesista: «Que yo sepa, en Castilla y en León gobiernan los mismos». Y llevan tres décadas.