EL BALCÓN DEL PUEBLO
Un buen comienzo
LOS FOCOS de España iluminaban ayer el Palacio de La Moncloa. Era de mañana y el sol radiante proyectaba sombras oblicuas sobre los árboles del jardin. Se entrevistaban el presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, y el lider de la oposición, Mariano Rajoy. No era un encuentro casual. No pocos analistas daban a la reunión condición trascendental. El más trascendental de la la era democrática. Yo creo que no era para tanto, aunque no oculte la importancia de la cita. El clamor nacional, pidiendo que los dos líderes de los partidos más importantes de España se sentaran alrededor de la mesa para fijar el futuro en paz, sin violencia, ya se ha producido. Es la buena nueva. Zapatero y Rajoy parece que inauguran una nueva época en la que asuntos tan importantes como el terrorismo se llevarán en los dos partidos como se preveía en el Pacto Antiterrorista. Es decir, dejándolos fuera del debate político cotidiano. Es un buen comienzo. Y confiamos en que no se malogre, porque hay mucha gente interesada en enturbiar y reventar cualquier oportunidad de acabar con la lacra de estos últimos cuarenta años. Permítanme, tras este apunte genérico que abrió ayer todos los telediarios, cambiar de tema. Por fin la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, anunció la destitución de Helena Caballero, presidenta de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD). Lo más suave que puede decirse de Helena Caballero es que no cubrió gastos. Ocupó durante dos años la gestión de la CHD. En ese tiempo creó gran cantidad de problemas sin resolver ninguno. Helena Caballero se despidió con una carta, avalada por varias firmas, en la que denunciaba una campaña contra ella «machista y basada en el insulto». Pero todo el mundo sabe que eso no es cierto, ni ha tenido algo que ver con su destitución. Si Helena Caballero pretendiera liderazgo en los «Lunes sin sol» de Botines, no encontraría hueco en primera línea de pancarta. Lo cierto es que H elena Caballero se enfrentó desde el primer día con su propio partido, con los sindicatos agrarios, con los regantes y con la Junta de Castilla y León. En todas las cuestiones más polémicas tuvo que terminar rectificando. Aquí no hay caso: rectificar no es de sabios. A veces es de inutilidad. Todavía la semana pasada dio un ejemplo de arbitrariedad cuando los regantes del embalse de Barrios de Luna le pedían que no soltara tanta agua porque no acababa de llenarse el pantano. Desde la CHD se ordenaba soltar un caudal ecológico como si estuviéramos en verano o en otoño. Desde el Ministerio le han buscado un puesto en Zaragoza, que es lo más alejado de Castilla y León que han encontrado. Aquí Helena Caballero deja un recuerdo de arbitrariedad y de capricho. Ayer, finalmente, se ha fallado el proyecto para la estación del Ave de León y abrir la ciudad al Oeste. Se trata de una de las grandes apuestas que tiene León por delantre. Hoy se entornan mis ventanales por carecer de espacio. Pero ya comentaré con más detalle el proyecto en los próximos días. Es el más decisivo para León de todos los tiempos.