DESDE LA CORTE

Entusiasmo perfectamente descriptible

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FERNANDO ONEGA
León

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YA SE produjo la gran cita. Después de escuchar a los protagonistas, se puede hacer una anotación buena y otra regular. La buena tiene tres partes: se celebró la entrevista; Rajoy ofreció su colaboración para acabar con ETA, y Zapatero piensa que se ha restablecido la confianza entre el gobierno y el PP. La regular es que, si nos ponemos a comparar, Llamazares salió de su última audiencia en La Moncloa mucho más seguro y confiado que Rajoy. Una de dos: o Zapatero fue más explícito y convincente con el líder de Izquierda Unida, o Rajoy es un señor mucho más cauto que no encontró motivos para tanto optimismo. A partir de esas notas triviales, los detalles. Mariano Rajoy, después de este encuentro, no puede quejarse: se ha convertido en el novio deseado y necesario -sobre todo necesario- para avanzar por la senda que abrió el alto el fuego de ETA. Rodríguez Zapatero lo llenó de buenas palabras, mejores deseos e incontenibles ansias de contar con su visto bueno para los pasos que va a dar. Nada cambia, por lo tanto, respecto a las declaraciones que el presidente hizo el día del comunicado etarra. Tampoco cambia el discurso de Rajoy. Si ayer ofreció apoyo, ya lo había ofrecido. Si se niega a respaldar cualquier concesión política a los terroristas, ya lo había hecho también. La novedad de ayer está en que enumeró los asuntos a los que siempre se opondrá y, de paso, envía un recado a Juan José Ibarretxe: que no se cuente con el PP para cambios legales que afecten al País Vasco, Navarra o el conjunto de España. Y en esos puntos, importa tanto el tono utilizado como la expresión literal: Rajoy se ha mostrado exigente, sin voluntad de cesión por importante que sea el silencio de las armas. Representó a la España que sólo quiere a ETA rendida y disuelta sin veleidades de triunfadora. Quede para la duda si Zapatero ha sido sincero al informar al jefe de la oposición de que no hay ningún acuerdo previo con la banda o su entorno. Desde luego, si los terroristas de ETA abandonan las armas sin ninguna promesa, estaríamos ante la mejor noticia que se puede dar a este país. Y quede también para la duda el futuro del Pacto Antiterrorista. Por mucho que Zapatero haya aceptado la petición de reunir su comisión de seguimiento, el presidente prefiere otra forma de informar: la directa y exclusiva al señor Rajoy. Con estos ingredientes, ¿cómo califico el balance del encuentro? Bueno, pero sin entusiasmos. Matizo: bueno, con un entusiasmo perfectamente descriptible. La gran novedad es la colaboración recuperada después de tanto tiempo de confrontación. La confianza, ya lo veremos. Pero el mejor resumen lo hizo el propio Rajoy cuando aseguró que salía de la reunión «igual que entró».

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