TRIBUNA

El proyecto de transportes de Villaquilambre

Publicado por
Teodoro Fernández Juárez
León

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Comenzaré por decir que no acudo a los medios de comunicación para explicar el proyecto de transportes que afecta a algunas poblaciones del Municipio de Villaquilambre (no a todas), y que ha sido sometido a aprobación por segunda o tercera vez sin que se haya llegado a acuerdo. No podría explicarlo aunque quisiera, porque los datos de que dispongo, son los mismos que los otros nueve ciudadanos (aproximadamente) que nos encontrábamos presentes en el Salón en el que se celebraba el Pleno. Resulta un poco triste, ver un salón vacío cuando lo que se pretendía aprobar era de gran importancia y un elevado coste para los ciudadanos. Por otro lado no es de extrañar, que esto ocurra si tenemos en cuenta que el pleno se celebraba a las 12.30 horas, hora muy poco apropiada, para que los ciudadanos puedan asistir, y así conocer aunque sólo sea un poco por arriba en qué consiste un proyecto tan necesario. Por ello, no voy a hablar del proyecto algo que ya han hecho los medios de comunicación, voy a contar las actuaciones de los diferentes grupos políticos desde el punto de vista de un ciudadano de ese municipio allí presente. Comenzó el alcalde presentando el proyecto, como pionero, innovador, moderno, sin barreras arquitectónicas, y sobre todo muy necesario para las poblaciones afectadas. Un proyecto muy trabajado serio, responsable, que ofrece numerosas ventajas, un proyecto que debía ser aprobado porque así lo demandaban los ciudadanos. Su exposición fue brillante como en él es habitual. Tranquilo, sereno, centrado y confiado, con poder de convicción. Yo escuché con gran atención, sin perder detalle, y si allí hubiera acabado la sesión hubiera aplaudido entusiasmado. Lógicamente tocaba escuchar al resto de los grupos políticos Intervino a continuación el Grupo en la oposición, la UPL. Su intervención en el papel de oposición fue por diferente camino, no dijo que el proyecto era malo, dijo que era caro, y que entendía en base a los informes técnicos que ellos tenían, que estaba muy inflado, entrando luego a enumerar cifras y más cifras, explicando la diferencia entre el servicio actual y el nuevo, diciendo que representaba más de un trescientos por cien, en definitiva también una gran intervención, muy propia de la oposición. Mientras se llevaba a cabo esta intervención, el alcalde tan sereno y centrado cuando el interviene, se transforma algo también habitual, y bosteza, se sonríe y gesticula casi de manera continua, lo que a mi humilde entender parece una falta de respeto hacia alguien que representa a aquellos ciudadanos que les han botado, y que hacen lo que creen que deben de hacer, o lo que les interesa hacer y eso es tan respetable como lo que hace o deja de hacer el alcalde. En su segunda intervención, intenta dominar el nerviosismo sin conseguirlo, y sucede lo que ya la prensa ha publicado. Que si te vas a comer tus números. Que si suelto a Manolo Mitadiel, como si este estuviera atado, en fin que perdió los papeles. A continuación, interviene el Grupo Popular quien gobierna mediante pacto con el grupo no adscrito al PSOE, y sorprendentemente en pocas palabras dijo mucho. Puso de manifiesto que se habían presentado sobre la mesa nuevos documentos que ellos desconocían (asombroso) dijo que dada la premura de tiempo no habían podido estudiar como correspondería las alegaciones presentadas por la UPL, y ante esas perspectivas lo correcto sería darse un plazo de quince días para estudiar las alegaciones presentadas e intentar el consenso, si ello fuera posible por lo que pidió al alcalde que no sometiera el proyecto a votación. El alcalde cuyo semblante parecía un poema, intento convencerla, diciendo que era un error. Que los autobuses nuevos estaban a disposición desde el momento en que se aprobara, que la no aprobación podría suponer que esos autobuses se destinarían a otro sitio. Aquello me alarmó pensando si ya no se fabricarían nuevos autobuses. Continúo en su intervención, diciendo que era mejor aprobarlo en aquel momento, y el se comprometía con el plazo de quince días para estudiar las alegaciones de la UPL. Yo no entiendo mucho de esto pero pensé: ¿no sería más lógico que fuera al revés?. Total que el alcalde erre que erre, somete el proyecto a la aprobación del pleno municipal. No hubo sorpresas, crónica de una muerte anunciada. Votos a favor seis. Votos en contra ocho. Abstenciones tres. Se levanta la sesión y ahí intervengo yo, justo en la abstención del PP aplaudo, no aplaudí la abstención aplaudí la coherencia. El alcalde hizo entonces un desafortunado comentario: ese es de la UPL. El que aplaudió, se presentó como candidato a la pedanía de Villaquilambre por el PSOE y sigue militando en él. Hizo asambleas en casi todos los pueblos del municipio dando a conocer el proyecto de recogida de basura y limpieza de calles que proponía la UPL, porque entendíamos. Que era excesivamente caro. Para que ello fuera posible se me facilitó con bastante anterioridad el expediente así como los informes pertinentes, al que hube de dedicar muchas horas para informar de una forma veraz. De este proyecto conozco lo que se explicó en el pleno. Envié varios comunicados a la prensa criticando la política de la UPL en aquel momento, los cuales me fueron publicados. Pegué muchos carteles con su cara en la campaña electoral, y trabajé en la misma bastante más que él con ser el candidato. ¿Es posible que no me haya conocido? El tiempo se encarga de poner a cada uno en su lugar, y su lugar está fuera del PSOE, en el que nunca debería haber estado.

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