Diario de León
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Un nuevo móvil hasta hora desconocido en el poder público se ha convertido en el impulsor del actuar del ente administrativo provincial: la entrega de afectos. Por afecto viajan al mundo austral, y se hace de modo generoso, fletando interminables comitivas en banal intento de acceder a lo más alto del Guinness en detrimento de aquella hindú que recorre el mundo abrazando pabellones repletos de seres semejantes (eso sí, ella a costa de su erario). Por afecto reparten importantes puestos públicos (eso sí, a costa del erario de todos). ¡Reparten tanto afecto!¿ que uno, dubitativo, consulta la Ley de Régimen Local y la Constitución (ésa que ellos dicen que está para cumplirse¿, pero por los demás) por ver si alguna derogación furtiva hubiera acabado ya con los tradicionales fines de las diputaciones y sus cauces de actuación, sustituyéndose los rígidos principios de estricta legalidad por los más laxos que presiden el terreno del amor y el sentimiento. Todavía no parece que sea así, pero ellos se han adelantado. De haberlos conocido, Maquiavelo hubiera enterrado su teoría del Poder, la Administración y el Estado, y se hubiera pasado a «negro» de Shakespeare en su afectivo y amoroso Romeo y Julieta. O a lo mejor, de Huxley, en su «mundo feliz». Y que para consolidar tan magna tarea sólo les queden quince meses¿ ¡Manda huevos!. Julio Pedreira García (León). En fecha siete del corriente mes, se hace público un escrito en cartas al director, enviado por la concejala de Servicios Sociales de Villaquilambre, bajo el título de Miguel Hidalgo y la medida del pan . En dicho escrito, mezcla lo anecdótico con lo real, algo que no tiene comparación, y critica entreveladamente a quien escribe esta carta. Cuenta una historia que data del año 36, y que hace mención a su bisabuelo, del que según se desprende de su propia carta no recuerda si se llamaba Miguel o Manuel No pretendo poner en duda la actuación de su bisabuelo, en la denuncia presentada contra el panadero, aunque desconozco la versión del propio panadero, pero comparar aquella actuación con la política de Miguel Hidalgo es confundir la velocidad con el tocino. Miguel Hidalgo es, bajo mi opinión, un farsante y un manipulador. Lo fue como secretario de este ayuntamiento sin que nadie le parara los pies, cobrando mucho más de lo que correspondería a un secretario de un Ayuntamiento de esta categoría, e influyendo en la política municipal. Se ha metido en política por dinero, cobrando como un ministro. Carece de modales y lo que es peor de escrúpulos. Tiene los días contados, y sin lugar a dudas eso es beneficioso para los ciudadanos de este municipio. Lo que lamento es que hay en su equipo gente muy válida que se han dejado arrastrar por él cerrando los ojos a la realidad. En cuanto a la crítica que entreveladamente hace en su carta de ese socialista que soy yo, debería dar nombre y apellidos, para que todo el mundo sepa a quién se refiere. En ella me califica de quijote, algo que me llena de orgullo, ya que reconozco que lo soy. El Quijote, en su delirio, luchaba contra los molinos de viento por considerarlos algo malignos, yo sé muy bien que lucho por lo mismo. Por ultimo he de decir que yo jamás he criticado la labor que esta concejala está realizando al frente de su concejalía, a la que respaldé y apoyé, y que ha dejado de dirigirme la palabra porque no comparto la política de Miguel Hidalgo, lo que demuestra su falta de personalidad, y lo que dice el refrán que donde hay patrón no manda marinero. Teodoro Fernández Juárez (correo electrónico). Vicente Rojo (Madrid).

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