Publicado por
JAVIER TOMÉ
León

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LA VIDA ES concesión y en el tótum revolútum de la democracia, el menos malo de los sistemas políticos conocidos, suele ser desgraciadamente frecuente el despilfarro a manos llenas de los recursos públicos, esa pólvora ajena utilizada de mala manera en pos del más torticero marketing. En Marbella ya sólo les faltaba mear, y perdonen por la expresión, en la sopa de los pobres, reduciendo Sodoma y Gomorra a la categoría de parvularios en comparación con los trucos malandrines empleados para saquear las arcas municipales. Los herederos intelectuales de Jesús Gil y Gil basaban su cuerpo de creencias en el afane puro y duro, salpimentado por la viscosa materia primera del trapicheo y la corruptela más descarada. Semejante modelo de conducta no se limita a la soleada Marbella, pues los ingleses tienen bien cogido a Tony Blair por las orejas, lo que no resulta difícil, a cuenta de los casi dos millones de pesetas que ha cargado en la cuenta de gastos del Partido Laborista por los desvelos del peluquero que atendía diariamente a su esposa Cherie. Una mujer con reputación de Marigastona y que, llevada por el síndrome de la coquetería extrema, se presentaba en los actos electorales más cardada y enjoyada que un árbol de Navidad. ¡Cachis la mar salada con la Cherie! Y mirándonos a los adentros, aquí mismo, en Ponferrada, le han pagado 3.700 euros al juez Gómez de Liaño por oficiar de pregonero en la feria del libro, un personaje cuyos méritos literarios se reducen, según las malas lenguas, a saber que la palabra prevaricar se escribe con «v». El mundo es un pañuelo y además sucio.

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