Diario de León
Publicado por
ANXO GUERREIRO
León

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ACOSTUMBRADOS a escribir la historia según su conveniencia, los dirigentes del PP se dedican ahora a invocar el espíritu de la Transición, se presentan como sus genuinos herederos y acusan al presidente del Gobierno de alejarse de los valores que la hicieron posible. Pero los que conocemos bien ese período de nuestra historia reciente sabemos perfectamente que si las principales fuerzas políticas hubiesen tenido la actitud que hoy exhibe el PP, no habría sido posible la Transición, al menos de la forma pacífica y ordenada en que ésta se produjo. Conscientes de la complejidad del proceso y de la pervivencia de poderosas fuerzas que todavía se oponían al cambio, cada uno comprendió las dificultades del otro, y la solidaridad y el apoyo mutuo presidieron las relaciones entre las fuerzas democráticas frente al enemigo común. Y aunque era evidente que el éxito de aquella apasionante empresa representaría una prima electoral para el Gobierno que dirigía las operaciones, nadie puso un solo palo en las ruedas del cambio. Al contrario, todos aparcaron profundas convicciones, hicieron concesiones dolorosas y subordinaron intereses legítimos al interés general, y al objetivo común e irrenunciable de establecer un sistema democrático en España. Pues bien, lograr el final definitivo de la violencia terrorista y acabar con una pesadilla que dura ya cuarenta años, es un objetivo cuya entidad aconsejaría la recuperación de la solidaridad democrática que caracterizó e hizo posible la Transición. Es verdad, como recuerda Savater, que el alto el fuego no es una concesión graciosa de ETA sino la conquista de la democracia española, que tras una larga lucha policial, judicial y cívica ha logrado arrinconar y desactivar el terrorismo. Únicamente ante la demostración de que la violencia resultaba ineficaz estuvo ETA dispuesta a abandonarla. Pero es cierto también que sin la iniciativa política del Gobierno es muy probable que la banda terrorista, acorralada y sin salida, hubiese vuelto a matar. Y no conviene olvidar que, pese a estar muy debilitada, ETA tiene suficiente apoyo social e infraestructura para resistir aunque carezca ya de cualquier perspectiva política. Confirmado por el ministro de Interior que el alto el fuego es «completo y real», establecidos por el Gobierno y el Congreso los límites de la negociación, ¿en qué se basa el inefable Acebes para afirmar que no se dan las condiciones para abrir el diálogo con ETA? ¿Por qué, en estas circunstancias, el PP niega su apoyo al Gobierno? Pues no hay más remedio que admitir que el PP está dispuesto a todo -incluido el juego sucio- con el fin de evitar que durante el mandato de Zapatero se pueda rematar con la lacra terrorista que padecemos desde hace cuatro décadas. ¿Y esta gente es la que invoca los valores de la Transición y se proclama a sí misma como su legítima heredera? Demencial.

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