Publicado por
MARÍA J. MUÑIZ
León

Creado:

Actualizado:

SIN OÉS NI cánticos futbolístico-festivos. No son pocos los que han puesto el grito en el cielo ante el globo sonda de llevar directamente de la carretera a la trena a los infractores de tráfico que excedan velocidades que a ellos (a la mayoría de nosotros, la verdad) no nos parecen dramáticas. Pero lo son, porque ponen en peligro no las vidas de los conductores, que allá ellos, sino las del resto de los ciudadanos. Pasar por allí, cuando el otro que pasa es un desaprensivo, es por desgracia muchas veces un drama irreparable. El yo pensé que... no puede ni debe ser consuelo. Mejor poner un por si acaso . De cualquier forma, está más que claro que las medidas que se adopten en materia de excesos en la conducción deben ser sobre todo ejemplarizantes. Porque todo lo hecho hasta ahora, que no ha sido poco, no ha convencido a la mayoría de que sus prisas importan menos de un pito al común de sus vecinos de carretera. Y, mucho peor que sus prisas, la chulería innata de los que hacen ostentación de sus excesos, presumen de ir de Gijón a Almería en menos que canta un gallo (como si los demás fuésemos imbéciles o no supiésemos contar) y consideran al resto de los usuarios de las vías un estorbo a sus habilidades al volante y a los muchos millones que les han costado los muchos caballos con los que pasar mucho por encima de los demás. Incluso de sus vidas. Si tiene que ser con cárcel, sea. Todos tendremos que hacer examen y poner nuestro granito de arena para que el sentido común llegue al tráfico. No sería mala idea que los coches oficiales, con todos sus caballos y sus autoridades a bordo, dieran ejemplo. Ni su falta de previsión ni sus hábiles chóferes son problema nuestro.

Cargando contenidos...