A CAMPANA TAÑIDA
Banqueros, bancos y banquillos
NO SON ningún secreto las buenas relaciones del PSOE con la gran Banca. No sólo la Caixa le perdonó un crédito -reembolsable con la opa de Gas Natural- sino que ahora hemos sabido que el Santander ha hecho lo propio con 12 millones de euros que tenía como deuda acumulada tras 19 años de impago. Lo que obtenga a cambio ya lo sabremos, que los Bancos no dan nada por nada. Pero es de resaltar la curiosa doctrina de los responsables socialistas: la deuda era de los anteriores dirigentes del partido. O sea, que uno hereda la dirección del partido para mangonear en las listas, para figurar y para mandar si gana las elecciones, pero a las deudas atrasadas y a los compromisos adquiridos que les den viento. Me parece profundamente inmoral tal doctrina, porque es como si el hijo pudiese suceder al padre muerto sólo en los bienes y no en las deudas. Pues con la sucesión en el mando en un partido pasa lo mismo: se sucede en todo, derechos y obligaciones y no se pueden olvidar las deudas pendientes y los compromisos adquiridos con la excusa de fueron asumidos por los que mandaban antes. El honor y la decencia exigen respeto a la palabra dada y pagar las deudas heredadas ¿Que no lo hacen? No se extrañen entonces de que les llamen fulleros y cosas peores. Y de los banqueros, a los bancos. De los bancos socialistas -ahora se dice bancada, término mexicano sin tradición española- ha salido la orden de pasar la página del referéndum catalán. Poco hay que decir: que es un engendro votado en referéndum, pero que no por ello deja de ser engendro insolidario. Que aunque la abstención es abstención, el proyecto estrella del catalanismo no ha llevado a las urnas ni siquiera a la mitad del electorado. Y que de la que votó, más de la cuarta parte lo ha rechazado, lo que debe llevar a esta reflexión: los dirigentes catalanistas se han convertido en unos oligarcas que mandan a espaldas del pueblo, que les eligió para resolver sus problemas, no para divertirse a sus espaldas. Y otra cosa, no menos importante: era el proyecto estrella de Zapatero. El sartenazo ha sido terrible y en plena cara. Aunque ahora sea Maragall el que merecidamente pague el fracaso refrendaticio, es Zapatero el que ha sufrido un revés de los que hacen época. Todo lo cual resta legitimidad, y mucha, al Estatuto. De su legalidad ya se ocupará el Tribunal Constitucional. Y de los bancos, al banquillo. Basta ver la actitud escandalosa de los dos etarras juzgados por el asesinato de Miguel Angel Blanco, su mofa del Tribunal y su escarnio a la familia para darse cuenta de que ETA ni se ha disuelto, ni pide perdón, ni quiere rectificar, lo único que quiere es vencer. No parece tenerlo difícil: enfrente tiene un gobierno que no hace más que decir que ni siquiera la detención de los que se dedican a la extorsión en beneficio de la banda afectará al proceso de paz. La expresión de contrariedad de Rubalcaba daba miedo, si se considera que el comunicado de ETA exige el cumplimiento de los plazos: ¿pero es que se han pactado ya los plazos?, ¿cuándo y a cambio de qué? Queremos saber, empezando por este enigma: ¿por qué en todo este proceso negociador parecen mandar los etarras?