TRIBUNA

El párking de la Inmaculada y el desliz de la concejala

Publicado por
PEDRO RABANILLO MARTÍN
León

Creado:

Actualizado:

DESPUÉS de meditar sobre las frívolas declaraciones de la concejala de Urbanismo del Ayuntamiento de León, en relación al párking de La Inmaculada, llegamos a la conclusión de que se trata de un rapto de furia mal contenida a esa resolución judicial que dirime con suma ponderación una cuestión mal planteada. Señorita Alonso, si como se especula, que uno de los efectos más acusados que padecemos los mortales, es la soberbia, diríamos saltándonos a las más elementales reglas del respeto y la cortesía, usted eleva al cubo de la evidencia de esa morbosa patología. Aún aplicando a sus ineducadas expresiones de forma generosa, el beneficio de la duda y lo incipiente del cargo, nos cuesta creer que esta postura comporte una desinteresada versión de los hechos. Sería bueno que repasara con atención lo que el diccionario de la lengua entiende como significado de la palabra mezquino/a y una vez digeridas las distintas acepciones humillantes de su contenido, meditara al respecto, que si por el sólo hecho de no estar de acuerdo con sus planteamientos, los comerciantes, hosteleros (bares), y vecinos de la plaza y muchísimos más simpatizantes merezcamos ese estúpido calificativo. Si la prudencia es una de las formas que mayor relieve alcanza en el mundo de la política, usted no lo ha tenido en cuenta a la hora de lanzarse a resolver un problema de tipo social que trasciende más allá de lo meramente rutinario, que afecta a miles de ciudadanos/as, que solamente reclaman salud y bienestar. Pero además de las descalificaciones ya mencionadas, nos acusa de estar manipulados por «elementos extraños», que usted entiende como oposición, ¿qué oposición la de sus compañeros de consistorio que pertenecen a otros partidos políticos, a los que el sentido común les lleva a coincidir con nuestras reivindicaciones? Los afectados no nos hemos planteado pedir consejo, ni que este se nos haya ofrecido, por una cuestión que está por encima de las instituciones, excepto las judiciales que deben dilucidar sobre el contencioso que usted ingenuamente ha provocado. En contra de las excelencias que exalta sobre la conveniencia del parking, debiera reflexionar que con esa decisión se le plantean dos graves inconvenientes, que vulneran sin paliativos el inviolable dictamen de los protocolos de Kioto. Veamos: 1.º Se carga inmisericorde el único «oasis» sobre «jungla de asfalto», pulmón y lugar de recreo de niños/as, esparcimiento y descanso para mayores en el centro de la ciudad, a salvo del calvario de la contaminación por el excesivo monóxido de carbono, debido al descontrol automovilístico. 2.º Pone en marcha el letal efecto llamada que multiplicaría el acceso de vehículos al solventar la comodidad de los usuarios desaprensivos, que viven con los asientos pegados al trasero, deteriorando impunemente el ambiente que respiramos. Esperemos que no haya pasado desapercibido para usted la reciente disposición de erradicar el consumo de tabaco (fumar), en los lugares públicos para así preservar la salud de los ciudadanos/as. No entendemos la dureza de ese decreto-ley, comparado con la libertad y permisividad, que se otorga al excesivo consumo de combustibles, hace que el ambiente se envenene con más agresividad para los viandantes que para los propios fumadores. Su labor sería más edificante si tratara de aconsejar a los conductores/as recalcitrantes un uso más civilizado del automóvil, y contribuir a que se pasen con más frecuencia; como es sabido «quien mueve piernas mueve el corazón». En León no hay distancias que justifiquen ese desafío; para los más perezosos disponemos de un buen servicio de taxis y otro inmejorable de autobuses que cubren a la perfección este tipo de necesidades; además de la comodidad que prestan a los usuarios. Señora concejala, una vez expuesto lo que está al alcance de nuestro modesto criterio, quisiera aclararle con la serenidad que nos caracteriza, que a pesar de su insistencia de seguir adelante con el proyecto; no creemos que esa práctica infecta del trasiego de «maletines» se dé en este caso; pero la contumaz justificación de algo tan irracional e irrazonable pueda llegar a poner en tela de juicio, la honradez de aquellos que tratan de manipular el evento. Avéngase a esa frase «la reina no solamente ha de ser honrada, sino que además tiene que parecerlo». Esperemos que este lapsus nos lleve a considerar los hechos como un incidente ya zanjado, que ha servido para aclarar que las partes encontradas tienen un punto de inflexión donde se dilucida la sensata aplicación de las reglas de juego; poniendo en marcha aquello que lo que «a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César». Solamente queda por su parte comprometerse a adecentar el recinto de la plaza, bastante deteriorado, y una vez cumplida esta premisa le invitamos a visitarlo para que compruebe in situ la alegría de los niños/as jugueteando, así como el descanso de los mayores y minusválidos; protegidos por una de las obras mejor construidas y emblemáticas de la ciudad. Con conocimiento de causa podemos confirmarle que hay personas discapacitadas para el libre ejercicio, que afirma que este lugar representa para ellos/as más de media existencia, por liberarles del ostracismo a que se verían reducidas. Nos referimos especialmente a los que habitan en las cercanías de la plaza. Ya para terminar esperamos sepa acoger este consejo con el ánimo y la sinceridad con que la planteamos. Lo entendemos como dependiente de un hecho fortuito; por tanto nunca irá más allá de una idea bien intencionada. Si en principio hemos expresado cierta repulsa a ese desafortunado desliz, trataremos de disculparla en la medida en que se den unos resultados coherentes.

Cargando contenidos...