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León

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El intento de alcanzar una mayor seguridad en las carreteras, mediante la implantación del carné por puntos puede ser una buena alternativa. Pero, ¿alguien se ha fijado en el rápido aumento del número de ciclistas que han decidido usar las aceras para transitar? En mi paseo diario mantengo el oído y el «rabillo del ojo» bien atentos porque, inevitablemente, bicicletas a toda velocidad nos adelantan o se cruzan con nosotros o doblan la esquina repentinamente, y se echan encima. Temo que, sobre mi hija o sobre mi madre, se abalance uno de esos energúmenos, y las lastime. ¡Ah! Y no les insinúes que deben usar la calzada y no la acera: te regalan una sarta de insultos. Por otra parte debes ir atenta, también, para no pisar las cacas de los miles de canes, que, siguiendo la moda, han decidido adquirir nuestros conciudadanos. No contentos con manchar unas zonas concretas, han conquistado toda la ciudad y todos los parques. No puedes sentarte en el césped con tu bebé si no quieres arriesgarte a levantarte cubierto de «pipi» de perro o a adquirir una enfermedad, que es peor. También te expones a pisar cristales u otras porquerías procedentes de las alegrías nocturnas de los más jóvenes, totalmente maleducados por nosotros, los adultos. Autoridades, policías y ciudadanos de a pie asistimos pasivamente y pusilánimes al continuo atropello por parte de cada vez mayor número de desaprensivos. ¿Y el control y las multas ante esto? M.ª José Puente González (León). Señor director general de Tráfico, don Pepe Navarro: Hace dos años envié una carta tipo sugerencia al director de Tráfico, Carlos Muñoz Repiso, advirtiéndole de los errores que estaban cometiendo con sus anuncios miedosos, represiones y multas desorbitadas, acojonando a los pobres conductores. Con lo que les cuesta comprar un coche, pagar todos los impuestos, la gasolina que... vaya robo, y encima llegan ustedes con su eslogan de ordeno y mando, acojonando a todos los conductores, con unas normas de tráfico inquisidoras. Según ustedes, los nuevos directivos, y usted como máximo responsable, don Pepe Navarro, no han cambiado las cosas. Inclusive las están poniendo peor. Antes eran los móviles, el cinturón, la bebida, tirar cosas por la ventanilla, los niños, las luces, las ruedas y encima como eran pocos parió la abuela. Ahora ustedes han metido el carné por puntos y los chupitos y las cervezas... y al paso que vamos, antes de acabar el año meterán otra norma de llevar en la cabeza un casco con un cuerno iluminado para vernos mejor y... paquetazo. Vaya panorama señor Pepe Navarro que han hecho ustedes en pocos años en nuestras carreteras, que son de los conductores, no son suyas. ¿Dónde ha quedado aquella conducción alegre que hacíamos todos los españoles? ¡Con qué alegría cogíamos el coche para irnos de vacaciones al campo, a pasear! Por eso reitero y repito: ¿Qué han hecho ustedes con nuestras carreteras? Una conducción de miedo y terror con multas desorbitadas de meses de trabajo, inclusive cárcel; ¿Pero no se dan cuenta que esto va camino del rosario de la aurora? Que por mucho madrugar cayeron por un barranco... Así les va a pasar a ustedes, que por tanta represión, multas y cárcel, al final van a crear una psicosis de miedo y temor en las carreteras que da pena ver cómo cuando cogemos el coche se nos ponen los pelos de punta, vamos serios, no hablamos con la familia, de mal humor, en fin un suplicio. Y todo por culpa de ustedes. Claro la respuesta de ustedes es bien sencilla, lo hacemos para evitar las muertes en carretera. Lo veo muy bien, pero sin tanto castigo y multas. Las multas son la gallina de los huevos de oro y han puesto hasta el gallo. No, señor director de Tráfico. Le voy a dar unas cuantas sugerencias: Primera: Ordenar que las multas sean menos severas o simbólicas, sin gravedad de las mismas. Segunda: Los españoles somos una raza milenaria en costumbres de toda la vida, buen comer y buen vino. ¿Cómo vas a comer un buen filetón con una jarra de agua? ¿Cómo van a quitar ustedes eso de toda la vida? Porque según las normas, con un vasito de vino ya tienes la multa encima. Tercera: Humanizar a todos los agentes de tráfico y ya ve, yo no les meto a todos, como ustedes nos han metido a todos en el mismo saco a los conductores. Yo digo humanizar a muchos agentes de tráfico que parecen pretorianos, de ordeno y mando con chulería y malos modales y le pongo sólo un caso de una multa a un jubilado que tenía de pensión 500 euros y paquetazo a la pensión y el agente sin inmutarse. Vaya panorama de pena. Cuarto: Siempre que salen, por desgracia para todos, las muertes en las carreteras echan la culpa al sol, al exceso de velocidad, al cinturón, sí, sí, mire señor director, el 30% será de los sinvergüenzas que les importa todo tres pepinos. Con esos, mano dura, pero el 80% de la culpa está en las carreteras, las peores de Europa. Las secundarias son caminos de carros sin arcenes que es donde hay más accidentes. Hay que hacer carreteras nuevas, como buenos arcenes y no echar toda la culpa a los conductores. Conrado Fernández Valle Sabero (León). Rosa María (Benavente; edición digital).

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