TRIBUNA
San Agustín y su regla en Castilla y Aragón hasta el siglo XIII
EL DÍA 28 DE AGOSTO se celebró la fiesta de San Agustín, que murió ese día el año 430, en Hipona, sitiada por los vándalos. Fundó monasterios de hombres y mujeres, para los que compuso su regla, que es la más seguida, por más de 300 órdenes, institutos y congregaciones religiosas con unas 400 ediciones en diversas lenguas, la mayoría en latín. Se le ha considerado como el «más sabio entre los santos y el más santo entre los sabios». Ya Harnach afirmó: «Si exceptuamos al apóstol san Pablo... ningún hombre tuvo la Iglesia cristiana que pueda compararse con san Agustín». Se convirtió en el 387 leyendo una de las Cartas de san Pablo y por mediación de su madre santa Mónica y del obispo san Ambrosio que le bautizó el 25 de abril. Siendo un hombre del siglo IV y V sigue siendo actual y moderno por sus escritos, especialmente sus confesiones, la obra que más ediciones ha tenido después de los Evangelios. Fue apasionado buscador de la verdad y de la felicidad, que logró encontrar en Dios. Su estilo ameno y clásico, con su teoría del conocimiento iluminado por Dios le hacen atractivo. Supo aglutinar la religión cristiana con la filosofía griega y del derecho romano dando origen a la cultura cristiana de Occidente con su ciudad de Dios, la primera filosofía y teología de la historia, donde, como afirma Eugenio d¿Ors, San Agustín descubre «la sociedad de la civitas ecuménica o cristiandad, integrada por almas de todos lo colores y razas». El supo dar también una fundamentación teológica y filosófica al derecho con la ley divina, de la que participa la naturaleza humana con la ley natural, que tiene un contenido mudable, ya que se da cuenta que su naturaleza es mutable. Al dar esto a conocer en 1964 se sorprendían algunos iusfilósofos alemanes como Hans Welzel. San Agustín es el más citado en la teología católica, con 500 textos en el Corpus Iuris Canónici y 55 veces en el Concilio Vaticano II. Además de sabio fue buen pastor y un gran santo, que no quería salvarse sin su pueblo. Esto le llevó al beato Raimundo Lulio, el Doctor Iluminado, que se formó en Mallorca con ermitaños agustinos, a querer convertir a los musulmanes del norte de África. Siguió la doctrina y método agustinianos, como más aptos para dialogar con los musulmanes, ya que no quería someterse al barrote o corsé de la escuela tomista. Sobre esto tenía proyectada una obra el padre Mateo Colom Canals que dio permiso y puso la primera piedra del actual colegio San Agustín de Zaragoza en 1930. El sabía que frailes y monjes agustinos estaban en la Islas Baleares y también en España, desde el tiempo de san Agustín. El convento san Agustín de Burgos ya existía para 1040, aunque antes se llamó de san Andrés. Allí se daba culto al Santo Cristo de Burgos. Existía este convento con algunos otros con la Regla de San Agustín como la colegiata de Benevivere, que había sido fundada cerca de Carrión de los Condes, en 1169, con canónigos regulares que llegaron a tener autonomía, al ser aprobadas sus constituciones, como una orden por Alejandro III y Lucio III. Tenía como sufragáneas las abadías de Trianos (León) y Villanueva (Burgos), con seis prioratos: Santiago de la Tola, en Ceinos de Campos (Valladolid), San Salvador de Villamueriel (Palencia), San Martín de Preda en Riaño (León), Santa María de la Puente, junto a Benavente (Zamora), Nuestra Señora del Mañino en el municipio de Sotobañado (Palencia) y San Torcuato, junto a Benevívere, del que quedan algunas ruinas como la iglesia y fachada dignas de verse. Con motivo del estudio sobre los agustinos y el Camino de Santiago se han estudiado algunas colegiatas y monasterios de canónigos y de agustinos existentes antes de la gran Unión en 1256 y después. Se dedicó un estudio especial muy resumido sobre las colegiatas y los conventos agustinianos en Compostela con el hospital para peregrinos, que ya funcionaba con el nombre de San Lázaro en 1149 bajo la dirección de los canónigos reglares de San Agustín, la colegiata de Sar, que ya existía en las afueras de la ciudad en 1136, etcétera. En esta colegiata se establecieron algunos canónigos regulares del cabildo de Santiago de Compostela, que dieron origen a otras canónicas. Algunos de estos monasterios como otros de Cataluña, Aragón, Navarra y León (el de San Miguel de Escalada y el de Arbas) dependieron temporalmente de la congregación de san Rufo. A comienzos del siglo XIII, según Angelin Lovey, había más de 500 monasterios y colegiatas con la regla de san Agustín en España. En la historia del monacato agustiniano, antes de la Gran Unión de 1256, que dio origen a la Orden mendicante de San Agustín, se debe de tener en cuenta a los canónigos regulares, cuyas colegiatas y monasterios se formaron en algunos casos con grupos de frailes, confratres, confraternidades y comunidades que deseban vivir conforme a la regla de san Agustín para conseguir la perfección, mantener el culto divino, la cura de almas en donde estaban, asistencia a los pobres, al peregrino y al simple pasajero, como sucedió con los que estaban en la ruta jacobea. Hay una continuidad del monacato agustiniano desde su fundación La provincia de España ya existía en 1256 y en 1296 se menciona a la de Aragón. La llamada catalano-aragonesa se extendía desde Perpiñán hasta Orihuela y desde Zaragoza a Mallorca; la de Castilla comprendía el resto de España incluido el Vicariato de Portugal en el siglo XIV. Sobre la presencia de los agustinos ermitaños en España hasta el siglo XIX , es bueno el estudio hecho por el padre Basilio Estrada Robles, publicado en 1988. Interesa conocer mejor la presencia de agustinos en la época visigótica y durante la reconquista, tema que será tratado en el Congreso del Instituto de la Orden de San Agustín en Roma del 13 al 17 de octubre de este año con las raíces de la orden de San Agustín, título que ya aparece en documentos pontificios antes de la Gran Unión de 1256. Se celebran los 750 años de esta efemérides con sus antecedentes de la Pequeña Unión en 1244. San Agustín no fundó la orden que lleva su nombre sino monasterios de monjes en Tagaste y clérigos en Hipona, que se fueron multiplicado por el norte de África, de donde pasaron a España según testimonio de san Ildefonso: «Fue Donato, monje africano, que embarcó para España, con 70 monjes y gran cantidad de códices. A su llegada a España, una dama piadosa, Minicea, le prestó ayuda económica para la construcción del monasterio Servitano». Esto será expuesto ampliamente por el padre Teófilo Viñas Román y se tratará también en otras ponencias. Se da esta cita de san Ildefonso porque de Córdoba subieron algunos monjes para fundar el monasterio de San Miguel de Escalada (León), que pasó a ser de canónigos regulares, como consta en la inscripción de una lápida, donde se menciona la fecha del 20 de noviembre del 913. Sucedió algo parecido con otras colegiatas y monasterios del Norte de España. Subieron otros frailes hasta llegar a los Pirineos, especialmente con motivo de la invasión musulmana del 711. En León, estaban los frailes en Santa María de Regla, al lado de la Catedral, pasando luego a canónigos regulares, como sucedió en bastantes monasterios del norte de Aragón, Cataluña y Navarra, como la colegiata de Roncesvalles.