EN POCAS PALABRAS
Menores inmigrantes
EL ENCOMIABLE galantismo de la legislación española ha alcanzado, como se sabe, a la ley de Extranjería, que impide la repatriación de menores de edad a sus países de origen si previamente no se ha localizado a los padres y se confirma que éstos aceptan hacerse cargo del menor. Esta disposición, pretendidamente beneficiosa para sus destinatarios, es cuando menos polémica ya que, si se duda de la plena capacidad de discernimiento de quien no ha llegado a la mayoría de edad, no parece oportuno dar por válida su pretensión de ser educado en una cultura diferente a la propia. Así, parece razonable la demanda del presidente de Canarias, Adán Martín, quien propugna la devolución de esos menores a las autoridades de los países de origen aun cuando no se haya localizado a los padres o éstos no deseen recibir de nuevo al hijo. De hecho, es notorio que muchos padres alientan la aventura del vástago para poder dejar de mantenerlo y ofrecerle la teórica oportunidad de una educación y una vida mejores. En definitiva, ésta habría de ser una de las rectificaciones precisas de la ley.