Diario de León
Publicado por
JAVIER TOMÉ
León

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HACE YA VARIOS meses que nuestro benemérito Gobierno incluyó el noble arte de fumar en el listado de aficiones belloteras, estigma que abarca desde las marcas de tabaco rubio hasta especialidades de pelo en pecho como el tosco Ducados . Y estamos apenas a unas fechas para que la ministra de Sanidad, la angelical Elena Salgado, propine un buen tirón de orejas a las autonomías que no desarrollan en todo su esplendor el conjunto de leyes y medidas sanitarias en contra del tabaquismo, entre las que se incluye la Junta de Castilla y León. Parece ser que doña Elena ha cogido un cabreo negro con Herrerita y alguno de sus colegas, reacios a convertirse en policías de costumbres que impriman la marca satánica de Caín al ejército de desheredados que seguimos con el cigarrito. Vivimos en un mundo tan sólo preocupado por dejar de fumar, y buen ejemplo es lo ocurrido a Keith Richards, el guitarrista de los Rolling Stones que a los sesenta y dos años conserva el aspecto de un boxeador al que le han tocado demasiadas veces la cara. La liturgia del rock-and-roll exige presentarse en los conciertos bien fumado y bien bebido, cosa que suele cumplir a rajatabla el gran Keith, pero durante la actuación del grupo en Glasgow saltó la fiera cotilla entre algunos fans que le denunciaron por fumar en escena, solicitando impusieran a tan peligroso criminal la preceptiva multa de setenta y cinco euros por pasarse por el forro la ley antitabaco. Ya decía el político Sandro Pertini, recordado por sus abrazos con don Juan Carlos durante el Campeonato del Mundo de Fútbol de 1982, que de los fumadores podemos aprender tolerancia, pues todavía no conocía a uno solo que se hubiera quejado de los no fumadores. 1397124194

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