PANORAMA
Órdago a la grande
LA VERDAD es que este analista estratégico no creyó nunca que el dictador coreano se atreviese a retar de manera tan grave a la comunidad internacional, por que no lo necesitaba. Bastaría con que anunciase que ya era potencia nuclear sin realizar las pruebas. Pero el experimento nuclear coreano ha superado el listón de la disuasión y ha dejado a las principales potencias del mundo desconcertadas. Incluso los chinos, sus principales valedores les piden que den marcha atrás y se desnuclearicen, sabiendo que eso es imposible. El proceso nuclear de Corea del Norte no tiene vuelta atrás, porque con este paso de gigante el régimen estalinista asegura su supervivencia y expresa su deseo de figurar entre los países importantes, aunque sea a costa del hambre de su población. Esta prueba nuclear significa la desestabilización de una región de alto valor estratégico, porque en ella confluyen las geopolíticas extremadamente inquietantes de países como China, Rusia, Japón y Estados Unidos. Desde el punto de vista estratégico, no cabe duda que Corea del Sur y Japón tienen que cambiar sus sistemas de defensa. El órdago de Kim Jong-II ha acabado por romper el equilibrio estratégico de esa región del mundo y ha creado un vacío que pronto alguien tendrá que rellenar. Las respuestas políticas, económicas y militares en forma de amenazas ya le importan poco, porque ahora sabe que no le pueden atacar y eso es lo que precisamente buscaba.