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CAMINO GALLEGO
León

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EL TÍTULO de la película era 55 días en Pekín, (1963) pero adaptado a la realidad actual bien pudiera ser el que encabeza estas líneas. Esa gran superproducción fue una más de las que llenaron el Emperador hasta la bandera, igual que antes lo habían hecho filmes míticos como Los diez mandamientos (1956) y Ben Hur (1959) o después Las sandalias del pescador (1968), por citar tres de las cintas que mayor sensación causaron en el León de los años cincuenta y sesenta. Ir al Emperador a ver una superproducción en cinemascope y thecnicolor era el no va más para una niña acostumbrada a las pelis de las 15.30 en el Recreo Industrial y después en los Agustinos. Amábamos las películas, nos chiflaban los actores y adorábamos los cines. Las salas eran nuestro lugar de diversión preferido. En los barrios había familias enteras que iban varias veces a la semana. Pero los cines del centro eran otra cosa. En el Emperador había tanta demanda, que lo mejor era sacar las entradas con anticipación en Contaduría, si querías asegurarte buenas localidades para sábado o domingo; no se hablaba entonces de fin de semana. Todo esto acabó ayer. Nadie compra el Emperador. El Ayuntamiento no tiene un duro y el alcalde se ha limitado a decir unas cuantas veces que está interesado, pero no pasa de ahí. La pena es que el Teatro Emperador está en León. Sé que las comparaciones son odiosas, pero el Teatro Zorrilla de Valladolid se está restaurando. Más bien lo están haciendo nuevo por completo a excepción de las paredes y en él la Junta de Castilla y León ha enterrado ya unos cuatro mil millones de las antiguas pesetas... La pena es que el Emperador no está en Valladolid, sino que abrió sus puertas hace 55 años en León.

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