EN DERREDOR
Paridad real y aparente
CON FRECUENCIA, el comportamiento de los partidos parece seguir la máxima cristiana de que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda. En una proposición no de ley presentada en el Congreso, el PSOE quiere llevar la paridad a la acuñación de monedas, que imágenes de mujeres figuren en los euros y que abra la serie Clara Campoamor, por su condición de activista a favor del sufragio femenino en la II República. Los tiempos de aquella mujer batalladora pintaban bastos para su iniciativa, porque una parte de la progresía temía que el voto de las mujeres, manejado por la Iglesia católica, consolidara a la derecha. El signo ha cambiado, y los socialistas deben creer que serán los beneficiarios de esos votos que miman con iniciativas como ésta. No se explica muy bien, si no es en clave electoral, por qué se elige a Clara Campoamor como efigie de una moneda y no a Concepción Arenal, por ejemplo, a quien incluso ella misma biografió, mostrando así su admiración. Los identitarios tienen una buena causa para reivindicar a la ferrolana defensora de los pobres, los presos y las propias mujeres. El caso es que por trasladar a la paridad un principio de la caridad cristiana, cuando unos socialistas hacían tal propuesta en Madrid, en Santiago el presidente Pérez Touriño se retrataba con los siete aspirantes del PSdG-PSOE a otras tantas alcaldías de las grandes ciudades. Aquí no había paridad salomónica, que habría requerido tres candidatos y medio hombres y otras tantas mujeres. Simplemente, una sola mujer aspira a la alcaldía en una lista socialista, y se da la circunstancia de que es aquella en la que el PSdG-PSOE parece tenerlo más difícil, si no imposible: en Pontevedra. Si aquí nos dicen que eligen a los mejores, ¿por qué no aplican el mismo criterio para las monedas? Y de defender la paridad con uñas y dientes, como tantas veces, ¿razón para no hacer lo mismo en las listas municipales? No quiero creer que valoren menos una alcaldía que un euro.