Diario de León

TRIBUNA

Adif, contra el patrimonio ferroviario leonés

Publicado por
JULIO A. CENDÓN MARTÍNEZ
León

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¿QUÉ MANÍA persecutoria es ésta de exterminar el patrimonio ferroviario? Bien parece que para que un patrimonio sea conservado, tiene que contar su edad por siglos, y que esté en ruinas. Parece como si el patrimonio industrial no fuera patrimonio, como si sus piedras y estructuras no nos hablan de historia, aunque sea reciente. Son edificios y estructuras que sirvieron para dar el vuelco más importante a la vida humana, al vehículo, que lo catapultó de la Edad Media al desarrollo. Es nuestra historia, fijada en las vivencias de la llamada revolución industrial. En el caso de la ciudad de León existen edificios y estructuras ferroviarias que merecen ser conservadas por su singularidad. Adif es el máximo responsable (junto a León Alta Velocidad su brazo ejecutor) de tener bajo la espada de Damocles, todos los aspectos ferroviarios patrimoniales. Estos organismos son los responsables de que en nuestra capital, caminen hacia una desgraciada desaparición bienes, que ya son patrimonio de la ciudad, no sólo de una empresa. El Ministerio de Fomento en el resto de España, ha realizado algunas conservaciones de patrimonio. Como ejemplo, entre otras, citar la restauración y conservación de la marquesina de la estación de San Sebastián que se niega a realizar en León por miopía o quizás, por que esto es León. El espíritu patrimonial del proyecto de integración es pacato, y con una estrechez de miras, que tenemos que pagar los leoneses. Es el momento de que los que amamos esta tierra y sus singularidades tomemos partido y nos defendamos para que no se intente una vez más, tomarnos por pito de un sereno, y tratar de que nos vuelvan a mutilar una parte de nuestra historia del XIX. Tenemos en mente aún, con mucha indignación y rabia, lo ocurrido con el singular edificio de la estación de la Seca, edificio catalogado para su conservación, disposición que Adif se la pasó por el arco de triunfo. Esta vez no lo consentiremos, porque les vemos venir, y siendo así, que nos vean venir también a nosotros; el que avisa no es traidor. Como ejemplo a seguir y que nos debía de servir de acicate, está la salvación in extremis de la estación de Torre de Bierzo, por iniciativa de los que aún amamos este medio de transporte y responsables (digo responsables) políticos. Los amigos del ferrocarril de toda España se enterarán de las tropelías que se rumorean, a pesar de que ADIF enterado del tema, mira para otro lado despóticamente. Seguiremos en el empeño, porque nada tenemos que perder, y en el lánguido León, los que amamos el ferrocarril nos ocuparemos de movilizar la opinión y a las personas, para conservar nuestra historia ferroviaria. Y todo esto por qué. Pues, porque en el proyecto de la integración del ferrocarril, tiene la intención de no conservar la marquesina que da cobijo a las vías de la actual estación de León. Este elemento singular y característico de la estación tiene firmada su sentencia de muerte; multimillonarias plusvalías, y, sin embargo, no hay dinero para esto señores, que se sepa. ¿Cómo es posible que un proyecto de más de 200mill/ ¿ no tenga la decencia ni la amplitud de miras, para conservar este elemento? ¿Cómo es que el Directo Gerente de Patrimonio de ADIF, Antonio Cabado, leonés para colmo, devuelve el documento para Museo Ferroviario, sin ni siquiera leerlo? ¿Es este el maravilloso trato que tenemos los leoneses en Madrid? Reitero. Esto denota una grave falta de respeto hacia la cultura ferroviaria, que es la cultura de nuestra ciudad como nudo histórico de caminos. Basta tener como ejemplo a esa comunidad de la que dicen que formamos parte; se llama Europa, pues bien, esa comunidad, es un privilegio ver como se conserva el patrimonio industrial. África no comienza en los Pirineos por norma general, parece que comienza en este caso por León, donde con un telescopio, algunos deberían discernir lo que allende nuestras fronteras se hace por este tema y la sensibilidad de las poblaciones de otros países con los que nos consideramos, que ironía, equiparables. Las instituciones de toda condición deben hablar, y no consentir perpetrar este desatino, sin más consecuencias. Porque nos hemos enterado, gracias a la constancia de patrimonialistas especializados, que la marquesina está catalogada por el Ayuntamiento de León como un elemento a conservar, y, sin embargo, Adif con la excusa de la llegada de la alta velocidad arrasa con ello. Si esto sigue adelante, habrá que pensar en pedir responsabilidades patrimoniales, políticas, administrativas. La marquesina es una de las joyas de León, a la que hay que unir casillas que cobijaban a las familias de aquellos abnegados ferroviarios. Torres de agua en las que abrevaban los negros corceles de acero después de sus cabalgadas por las resecas estepas, y las dejaban preparadas para su enfrentamiento contra las cuestas cantábricas, en busca de los míticos pasos de Pajares y Brañuelas. Y así, un buen número de piezas diseminadas por el territorio urbano, que cruzan nuestros trenes. Todos tenemos que empujar para lograr que se mantenga el mayor numero de estructuras ferroviarias históricas en León. Es obvio que todas no se podrán mantener, los primeros que lo aceptamos somos nosotros, pero sin duda han de quedar, sin concesiones, ni cortapisas, las más representativas y singulares, y no plantear la llegada del AVE, como una destrucción generalizada. Algunas piezas no estarán en sus lugares actuales, pero existen otros emplazamientos idóneos para su reubicación, para que generaciones venideras puedan apreciar el trabajo de las personas que le precedieron. ¿O eso no forma parte de la cultura de un pueblo? No olvidemos, sobre todo ustedes, señores responsables de todos los niveles, la gran importancia que para la ciudad, ha tenido y tiene la numerosa familia ferroviaria. Yo, junto al resto de las personas que estimamos en su justa medida, la conservación de cualquier tipo de patrimonio, sobre todo el industrial y ferroviario, no dudaremos en usar las páginas de las revistas especializadas, y cualquier medio informativo del que dispongamos, para denunciar cada atentado que se planee contra la historia del ferrocarril. En definitiva, defenderemos con todas nuestras fuerzas, nuestros orígenes, nuestros principios, nuestra propia historia.

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