Diario de León
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León

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No a esa llamada Vivimos en un mundo violento. No hay más que ver un telediario para tomar conciencia de ello. Los países resuelven sus conflictos con duros enfrentamientos, que acaban con la vida de ciudadanos indefensos; los grupos terroristas quieren imponer sus criterios, con atentados indiscriminados, donde la vida (la vida de de inocentes, se entiende) no importa nada; la violencia contra las mujeres es constante; el desprecio por la vida de enfermos y ancianos, es cada vez mayor y bajo el argumento de una muerte digna, muchas veces se le incita o al menos se le ayuda, al suicidio-asesinato; la violencia se está instalando en la juventud : bandas juveniles, acoso escolar son la punta del iceberg de cómo estos argumentos, se están convirtiendo en habituales. Pero ninguna violencia contra la vida humana, siendo toda ella reprobable, es tan terrible como la que se ejerce contra los no nacidos, según Susan Cohen, Directora de asuntos Gubernamentales en el Instituto Guttmacher de Washington, el 22% de los embarazos a nivel mundial, acaban en aborto provocado, una violencia doblemente rechazable, primero por la indefensión total del objeto de la agresión y en segundo lugar, porque la violencia la ejerce la propia madre, que se supone debe protegerlo de todo mal. Pero es aún peor, mientras que todas las demás agresiones son castigadas por la leyes, y rechazadas por las sociedades civilizadas, la violencia contra los niños no nacidos, está legalizada en el 74% de la población y el 41% de ella, puede abortar sin restricciones de ningún tipo. Mas aún, en la mayoría de estas sociedades, apoyadas por la ONU (Fondo de Población de Naciones Unidas Unepa) el aborto se considera una conquista social. La violencia nunca puede justificarse, y menos legalizarse, y cuando más indefenso es el objeto de la violencia, más despreciable es el sujeto que la ejerce. Por favor no llamemos conquista social a lo que no es más que un cobarde crimen. María José Gavilán (Córdoba). Qué alegría, qué alivio sentimos ahora los militantes socialistas de Villaquilambre. Por fin nuestro secretario provincial se ha puesto de acuerdo consigo mismo, y ha decidido deshojar su margarita particular: ¿Seré presidente de la Diputación Provincial con el apoyo de la UPL?, o ¿seré el único alcalde socialista del area metropolitana con el apoyo de la UPL y de Lázaro García Bayón, alcalde de Villaquilambre? Por fin su mente preclara ha adivinado que tal vez las dos cosas sean íntimamente la misma, y que para realizarla sólo tiene que pararse en ningunear tres o cuatro menudencias sin importancia, a saber: Ignorar la petición que los militantes socialistas de Villaquilambre de reintegrar al partido a Miguel Hidalgo y sus concejales. No molestarse en informar más que por los medios de comunicación a esos mismos militantes que el candidato del Partido Socialista de Villaquilambre lo elige él, que para eso es el sabio más sabio, el que mas cargos acumula, el perejil de todas las salsas. Ignorar las críticas de muchos cargos públicos del partido socialista, que ven en Miguel Hidalgo un digno representante de las ideas progresistas e innovadoras de este partido.Y la última y más importante, que Villaquilambre no merece un progresista para gobernarlo, al fin y al cabo hay otros intereses; que éstos no sean los de la gente de Villaquilambre son cosa de poca importancia. Adela González Dosantos. Carlos Deo (León).

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