TRIBUNA
La Región Leonesa
SE DISCUTE continuamente entre leoneses si León está peor o mejor que cuando empezó el Estado de las Autonomías, si los leoneses vivimos mejor o peor que entonces. Hay una prueba del algodón que es irrefutable: ¿dónde viven y trabajan mayoritariamente los jóvenes licenciados universitarios leoneses? Por parte de mucha gente hay resistencia a contemplar en su conjunto la región leonesa y se insiste en hablar exclusivamente de la provincia de León. ¿Qué pasa, es que nunca existió la Región Leonesa? ¿Por qué se la niega? ¿Por qué los problemas de las provincias de Zamora y Salamanca no los contemplamos como nuestros? Si, al fin y al cabo, la división provincial, esa línea que aparece en los mapas solamente es el invento de un señor decimonónico. Los problemas que padece la Región Leonesa no dejan de existir por el mero hecho de ignorarlos como hacen los populares y socialistas. ¿En qué nos beneficia la gente que niega el hecho de que la Región Leonesa tenga derecho a una autonomía en plano de igualdad con las demás regiones españolas? ¿A quién benefician esas tesis? Argumentos sobran y nada se pierde por cambiar el mapa autonómico a fin de que los leoneses de Salamanca, León y Zamora administren sus asuntos por sí mismos. ¿A quién interesa lo contrario? En las elecciones autonómicas del año 2003 el voto leonesista a nivel de Castilla y León fue del 4,50 %; a nivel de la Región leonesa los ciudadanos zamoranos, salmantinos y leoneses votaron opciones leonesistas en un 10,35 %; a nivel de la provincia de León fue del 18,24 %. 67.996 personas de las tres provincias votaron expresamente a opciones políticas que defienden la creación de una Autonomía Leonesa. La Unión del Pueblo Leonés es la tercera fuerza política de Castilla y León, a pesar de que solamente presentó listas en las provincias de León y Zamora. Para las próximas elecciones del 27 de mayo la Unión del Pueblo Salmantino acude en coalición con la UPL con lo que sus votos también sumarán. No conviene despreciar a las casi 68.000 personas que expresamente, con su voto, hablaron claro el año 2003 y tampoco conviene deducir que solo son esas las personas que preferirían una Comunidad Autónoma Leonesa propia. Próximamente los andaluces van a votar la reforma de su estatuto de autonomía, al igual que otras comunidades autónomas de España. Sin embargo en esta comunidad los jerifaltes populares y socialistas nos han impuesto su reforma estatutaria sin consultar a la ciudadanía. ¿Dónde está la democracia? Por estos montes y páramos no aparece, y encima tenemos que aguantar que algunos nos digan lo bien que vivimos y que dejemos de «lloriquear». ¿No les parece sano que haya una tercera fuerza política que defienda los intereses de los ciudadanos leoneses? ¿No sería deseable para los leoneses que esa fuerza política incrementase su representación en las cortes de Fuensaldaña, en las diputaciones provinciales y en los ayuntamientos? Las inversiones que realizan los gobiernos en las regiones y comunidades españolas no se deben guiar solamente por el número de habitantes porque, con esa premisa, en algunas zonas del país sus escasos habitantes no tendrían derecho ni a carreteras, ni a asistencia sanitaria, ni a ninguno de los servicios que el Estado provee. No es de recibo que quienes han ayudado a la despoblación de la Región Leonesa ahora nos digan que recibimos más dinero por habitante que otras regiones o provincias. Cuando digo que han ayudado a la despoblación que padecemos me estoy refiriendo a la historia económica reciente: con el franquismo los polos de desarrollo de Burgos y Valladolid, la instalación de factorías automovilísticas en Valladolid y Palencia, los pantanos¿ etcétera; con la democracia ya instalada vinieron las reconversiones de la minería, la industria y la agricultura sin recibir contrapartida alguna para las zonas afectadas; con el ingreso de España en la Unión Europea, vinieron las limitaciones a la producción agropecuaria y la caída de precios de dicha producción; desde la Junta de Castilla y León, en los ochenta y noventa, así como lo que llevamos de la presente década se han tomado una serie de decisiones que no han hecho más que potenciar el dinamismo y el crecimiento de la ciudad de Valladolid, así como la potenciación y centralización en esa ciudad y provincia de la industria y de todo tipo de servicios que han dado como resultado que padezcamos un exagerado centralismo contrario a la descentralización que se pretendía con la creación de las comunidades autónomas. ¡Y aún tenemos que escuchar lo bien que vivimos y lo bien administrados que estamos! Y acabo. El leonesismo no es nacionalismo. El leonesismo no existe por que sí. El leonesismo tiene una larga trayectoria anterior a la creación de la comunidad autónoma de Castilla y León. El leonesismo es el reflejo de lo que piensa una parte respetable de la ciudadanía leonesa. Los leonesistas trabajamos para mejorar esta tierra y la calidad de vida de sus habitantes y eso pasa por frenar la despoblación y por la creación de instituciones de gobierno propias a nivel autonómico, por eso somos autonomistas no nacionalistas. Y una pregunta: ¿qué sucedería si un día el leonesismo fuese mayoritario en unos comicios autonómicos, en las tres provincias? Seguiríamos siendo minoritarios a nivel de Castilla y León, pero ¿se nos seguiría negando la Autonomía Leonesa? Sería escandaloso. Finalmente: en el estatuto de autonomía de Castilla y León no figura ninguna ciudad como capital de la comunidad, ni siquiera Valladolid y eso no ha supuesto en 24 años ningún problema, a pesar de que las instituciones autonómicas estén localizadas y centralizadas en esa ciudad.