EL PAISANAJE
Cante jondo
PARA CANTE el que ha dado la abstención en el referéndum andaluz, la tierra de María Santísima, donde todo el mundo hace cola: la bata de cola, la 1a cola del paro, la del caballo del señorito, la coleta de Curro Romero, el torero de Camas, tiene guasa el nombre de pila y el del pueblo, las coletillas del carnaval de Cádiz y así todo el rato, dale que dale. Los votos del referéndum andalusí, que en mala hora se convocó para dar sombra al Estatut catalán, no precisaban tanto despliegue de urnas. Caben todos en un botijo. Fueron a votar antes de la siesta, que es sagrada, sólo uno de cada tres paisanos de por allá abajo y, aún de ellos, un diez por ciento puso que «no» en la papela, los hay malajes. Al grito de «viva el Betis, manque pierda», la clase política, que vive de lo que no es suyo, tal que Curro Jiménez, nos toma a todos por algarrobos y ya ha analizado los resultados diciendo que el «sí» ganó por el noventa por ciento, como la butifarra electoral catalana de aún no hace tanto. Ahora toca hincarle el diente al estatuto de Galicia, otra empanada mental, el de Valencia, con más moral que el Alcoyano, y, aquí mismo, el de Castilla y León, son lentejas, etcétera, todo ello como contraprogramación del futuro estatuto independentista vasco, el más forzudo en el levantamiento de las piedras angulares de la Constitución. En el deporte de demoler el Estado hay quien las arrastra poco a poco y con paciencia, como los prudentes bueyes del PNV, el que lo hace a pulso, como De Juana Chaos, a base de dietas de huelga de hambre de jamón york, y los que directamente afilan el hacha en la piedra pómez de este Gobierno, como cuando ETA en lo de Barajas. La procelosa abstención del referéndum andaluz puede que hunda al socialista Chaves, pero también ha dejado al PP con el barro hasta las rodillas. «No te deprimas, Mariano», le dije el otro día a Rajoy en su escalera gallega, «porque todo lo que sube baja, y en España es al revés, así que tú verás». Pero lo de Andalucía va a traer mucha cola. Ah, pardiño, pardiño.