DESDE LA CORTE
La crisis de las manifestaciones
ESTOY DESOLADO. Para el fin de semana siguiente, el de los días 24 y 25, no hay convocada ninguna manifestación. ¿Qué hará Mariano Rajoy ese sábado? ¿Qué hará la militancia del partido, ahora que había cogido el tranquillo? La ausencia de manifestaciones tiene una repercusión muy negativa en la vida nacional. Sufre el sector del transporte, porque centenares de autobuses dejan de ser contratados. Padece el sector textil, porque se dejan de hacer banderas. Se notará en la industria panadera y la charcutería, porque bajará el consumo de bocadillos. Y entrarán en crisis las empresas de diseño de pancartas y las de megafonía¿ Lo peor es que hay síntomas de que las dificultades se pueden extender, porque el gobierno parece empeñado en que no haya manifestantes. La Ley de Igualdad, por ejemplo, deja sin argumentos a las feministas. La última concentración que han hecho ha sido el jueves a la puerta del Congreso, pero no era para protestar, sino para corear a Zapatero con gran inspiración poética y un rima digna de pasar a las antologías: «Ista, ista, ista, Zapatero es feminista». Nunca hubo un presidente tan coreado por las señoras, aunque sean adictas; pero no han consumido ni un milímetro de tela para una modesta bandera. Ni siquiera se manifestarán los guardias civiles. El Gobierno no cayó en la tentación de desmilitarizar el cuerpo, pero le reconoce el derecho de asociación, que calma mucho al asociado ilegal. Los guardias eran la última conquista de la manifestación, y también lucen mucho: no hay nada más fotogénico que una concentración de tricornios contra el gobierno. Y eran última expresión de pancarteros, para alarma y disgusto de Gaspar Llamazares, que tuvo que sacar la escritura en el Congreso: «Yo tengo esa plaza (de pancartero) en propiedad, ustedes, los del PP, sólo son aspirantes». Pero ya ni los guardias civiles tendrán razones para protestar, porque supongo que Rubalcaba habrá pactado con ellos las reformas. Así que hoy nos despedimos provisionalmente del fenómeno. Pero lo haremos con profusión: manifas de la derecha y de la izquierda. Sólo los centristas nos quedaremos en casa. La izquierda lo hace -vamos a ver si sacan las banderas republicanas-para protestar contra la guerra de Irak y la foto de las Azores, se nota que están en el gobierno y no deben rebelarse contra sí mismos. Y la derecha hace una manifestación preventiva, por lo que pueda ocurrir con Navarra. Dijo Fernández de la Vega que eso es ir contra un fantasma. Puede ser. A lo mejor es una guía de futuro: callados los guardias, calmadas las feministas y tranquilos los sindicatos, hay que manifestarse contra fantasmas. Como las meigas, no existen; pero haylos. Vaya si los hay. 1397124194