Diario de León
Eduardo Aguirre
León

Creado:

Actualizado:

HAY quien cada día al salir de casa se deja colgada en el perchero la condición humana, como otros se olvidan el paraguas. He visto El buen pastor , la extraordinaria película dirigida por Robert de Niro sobre la creación de la CIA. Una tragedia shakesperiana, donde el fiel y ciego servicio a los intereses de Estado degenera en la suma de todas las infidelidades éticas posibles, empezando a uno mismo. El mal para avanzar necesita del tibio servil que se limita a cumplir órdenes sin cuestionárselas. Ocurrió con el nazismo y con el stalinismo, pero también en los despachos de la agencia estadounidense, donde a los crímenes los llaman daños colaterales. Guerras y revoluciones suelen tener siempre lugar muy lejos de los despachos donde se pergeñaron; por ello, la Historia es capaz de digerir hasta sus propios remordimientos. Todo pasa, nos dicen como consuelo. Pero no se trata de lamentos pacifistas, sino de denunciar que quien obedece creyendo que dios está de su lado como funcionario supremo, termina convertido en el instrumento de algo siniestro a lo que inicialmente nunca deseó servir, hasta que la conciencia, o lo que queda de ella, ya no puede seguir eludiendo la verdad. La película analiza el pasado reciente y así nos explica cómo algunos pervierten la democracia con la excusa de salvarla. Nos lo advirtió Levinas: «hay que distinguir entre quienes no saben lo que hacen y los que hubieran debido saber lo que hacían». En algún lugar, alguien está recibiendo una orden miserable y se dispone a cumplirla en nombre de no sé qué valores patrióticos, o de la mera disciplina. Y en un momento del día, fugaz e imperceptible para los demás, se preguntará qué habrá sido de su condición humana, aquella que cada día se olvidaba en el perchero.

tracking