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León

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A Exiquia, nuestra excelente maestra Y llega el fin de curso, ese fin tan esperado, que se lleva 3 años de enseñanza de nuestros pequeños, los más importantes de su vida, ya que son la base de su futuro, a cargo de una profesora, que a juicio nuestro, no sólo lleva el nombre de profesora, sino que lo ha ejercido en todo su término de una manera ejemplar. En el tema de docencia, ni que decir, que con su paciencia y esmero ha enseñado a nuestros pequeños a leer, escribir.... de una forma tal que los niños lo veían como una diversión y no como una obligación: con cada letra una poesía, con cada canción un aprendizaje. Y en el cuidado de nuestros hijos... detalles tan «insignificantes» como doblarles el bajo del pantalón cuando el patio estaba con agua (eso es algo que hace una madre o un padre por su hijo) para que no estuvieran toda la mañana mojados, o salir de la mano con el niño que hubiera tenido algún percance y acercarse al padre o a la madre para explicárselo. Desde nuestro corazón, Exiquia, te agradecemos todo lo que has hecho por nuestros pequeños y te deseamos lo mejor regalándote esta poesía: «Es el primer día de clase, soy tan pequeño que me echo a llorar, de pronto llega ella, con esa sonrisa tan enorme y ese anhelo en su mirar: -«ya estoy tranquilo»- te lo vas a pasar genial contesta mamá. Mi preocupación se fulmina porque cada día al llegar ella es la primera «profe» que nos sale a esperar. Hoy llueve en el patio que rabia nos da, pero mi «profe» dice que podemos jugar en la clase sin mojarnos o ver un video, da igual, siempre nos lo pasamos fenomenal. Las letras aprendemos y canciones también escribimos y leemos y jugamos en el patio a correr. Cuánto te queremos, qué bien nos lo pasamos. Ojalá el año que viene por aquí te veamos». Padres y madres de los niños/as de 3ºA Infantil C.P. Quevedo. Adiós a Celia de Boñar, amiga Supe ya tarde, por estar en Madrid, que tu adiós había sido inevitable. Luchaste como siempre con coraje pero ese mal encuevado y traidor, cuando hace su última jugada, siempre gana la partida. ¡Tanto hemos hablado, de tantas cosas, tantos años, que ahora los recuerdos, brotan agolpándose en mi cerebro, con esa sensación rara, al asumir, que no volveremos a llamarnos. F uimos de aquellas mujeres pioneras en la política. Tú alcaldesa una y otra vez con mayoría en ese pueblo de Boñar que tanto te quiso, y sin duda tanto te extraña. En la última campaña del 2003 ya con Ciule, como independientes, junto a otros 16 compañeros alejados del PP por el que tanto luchamos cuando más lo necesitaba, por culpa de malas artes, luchas cainitas que no cesan, y la prepotente actuación de quienes no ceden un palmo, en favor del partido para su mejor funcionamiento, rotos y maltrechos nuestros ideales ya obsoletos, decidimos un intento por recuperar los votos que el PP perdía y pierde a ojos vistas. Sólo cinco votos te privaron de tu última alcaldía, pero seguiste en la brecha, sin merma de entusiasmo, a pesar del tratamiento médico, un tanto cruel. Me decías que estabas bien, y fuerte de ánimo, pero el semblante, iba empalideciendo. Muchas alegrías y muchas decepciones, habían curtido tu espíritu. Los disgustos a cuenta del «dichoso Alfolí» que me hizo enfrentar al entonces director de patrimonio, De la Casa que gritó que había que expulsarte del partido, y me obligó a decirle a quienes, por más motivos, habría que expulsar. Aquella lista paralela que te puso el propio partido; reveses que no te amilanaron; sabías pasar por encima de la torpeza, con bravura. Me encantaba oirte; te reías de eso de la cuota femenina, te parecía una humillación, a mí me parecía una idiotez. Las mujeres como tú no desaparecen, dejan ese poso que cala en la conciencia de los pueblos... Quiero creer que las mujeres de tu confianza en política, tu equipo, te nombrarán a cada paso, y ya nada será igual para ellos. Pero tu nombre se ha escrito con estrellas, en la lista imborrable de los elegidos, donde no existe el engaño. Siempre «Celia de Boñar», estarás en los que te sentimos compañera y confidente. El recuerdo de tu pequeña-gran figura, no se irá de nosotros. Descansa por fin, en ese lugar reservado a los que como tú, hicieron bandera de la nobleza, y el trabajo bien hecho. Hasta siempre Celia, amiga. M.ª Dolores Otero. Carlos Deo (León; edición digital)

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