EL BALCÓN DEL PUEBLO
Cambalache para salir del paso
HA SIDO LA NOTICIA política de la semana. Martínez Majo lanzó su órdago sabiendo que contaba con el respaldo de la inmensa mayoría de diputados provinciales por el Partido Judicial de León. Y también con la complacencia del presidente de la Junta y del PP de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, cuya antipatía hacia Isabel Carrasco es mutua, vieja e insoluble. Por eso la recomendó «realismo», que era tanto como decirle que aceptara la decisión de la mayoría. Pero Carrasco, mujer menuda y bragada, respondió que ella era la candidata de la dirección «na-cio-nal». Lo dijo mascando las palabras. Sabía que a esas horas, desde la oficina de intereses económicos y políticos, situada en la calle Serrano de Madrid, se hacían fortísimas gestiones en la de la sede popular de la calle Génova. Así las cosas, finalmente la Secretaría de Organización del partido en Madrid llamó al alter ego en Castilla y León, Fernández Mañueco. Le exigió que abortara la operación e hiciera un cambalache para salir del paso y no «sentar un mal precedente». Es fácil suponer que Ángel Acebes le diría a Fernández Mañueco: si empezamos permitiendo que las bases decidan, aquí poco duramos tú y yo. Ese ha sido el trasfondo para la solución salomónica de reparto, fifty fifty, de los seis diputados provinciales y aplazamiento de la batalla política hasta la celebración del congreso ordinario del partido. Las tiendas de ropa y de moda del centro de León tenían puestas grandes esperanzas en Majo. Consideran a Carrasco como un pedrisco que les cae todas las temporadas. Y, coño, no lo cubre ningún seguro. Otros damnificados que tendrán que esperar. Pero otórguenme licencia para abordar otro tema. El Ayuntamiento de León publicó esta semana un bando que terminaba diciendo: «El viejo Reino de León fundado por las legiones romanas». Casi nada. Más de 900 años de diferencia. También estamos acostumbrados a escuchar a los políticos de todos los partidos hablar de las Cortes de 1188. Salvo excepciones, demuestran ser unos perfectos necios. Hablan de las Cortes leonesas asegurando que fueron democráticas 700 años antes que la revolución americana, la francesa o que las Cortes de Cádiz. Pensar que en un sistema feudal pueda haber democracia es una contradicción en sus propios términos, salvo que no se sepa lo que significa la palabra democracia. Por majaderías y melonadas como las que acabo de citar, los profesores de Historia tienen la obligación de suspender a sus alumnos. Ya estamos acostumbrados a que destrocen las matemáticas y la estadística cuando meten baza en los resultados electorales o en cuestiones presupuestarias. Ahora esos mismos la han tomado con la Historia. Y la Historia no se puede ni se debe manipular. Si dentro de una semana tuvieran que examinarse de selectividad, les caería el «no apto» con total certeza.