CRÓNICAS BERCIANAS
Todos desaparecidos
EN OTRO tiempo las declaraciones del nuevo presidente de la Fele-Bierzo, el industrial Raúl Franco, sonaría huecas. Tanto tal vez como el discurso de investidura del presidente Herrera. Pero no ha pasado desapercibido ese énfasis casi subversivo del patrón comarcano anunciando en su toma de posesión que resultará «latoso» para apremiar la llegada del AVE o de otras infraestructuras y servicios de calado para esta tierra que cada vez parecen más adormiladas. La Fele ha atravesado una etapa en el Bierzo -desde la salida de Fernández Arias- en la que no ha tenido lo que se dice demasiada altitud de miras en sus demandas. Aunque tampoco le ha dejado mal el CEL en ese campo, y al coro silente se han unido en perfecta armonía políticos de los partidos mayoritarios e instituciones que como el Ayuntamiento de Ponferrada se ha mirado el ombligo, beneficiada por las migajas áureas que le han ido cayendo del banquete de la Junta de Castilla y León. El Gobierno Zapatero ha resultado anestésico en el Bierzo tanto para los socialistas autóctonos como para los populares. Como si todos pensasen que calladitos les irá mucho mejor. Las algaradas callejeras para exigir la el AVE no se sabe dónde quedaron, pero lo peor es que ahora aún falta quien levante el dedo para indicarnos no ya el plazo sino en qué situación está la tramitación del proyecto. Casi otro tanto ocurre con la autovía a Orense, y no digamos con la conexión de Ponferrada a La Espina, ninguneada por la Junta. Parece como si existiera una especie de conjura comunitaria para no exigir, para no parecer demasiado reivindicativo. Un pacto de silencio que está perjudicando a los administrados bercianos y bajo el que sestean patronos, políticos de uno u otro color, sindicatos y acaso de los medios. Entre esa especie de anonadamiento el anuncio de Raúl Franco suena esperanzador a falta de un año para que se extinga el Gobierno Zapatero y en el arranque de otro mandato de Herrera. Y máxime cuando en el fragor de ese pudor absurdo para reclamar inversiones de interés para la comarca asistimos a como entre los coros y danzas leonesistas se acumulan las grandes acciones infraestructurales en torno a la capital de la provincia e incluso las iniciativas con más poder empleador. Aunque luego en el Bierzo sigamos pavoneándonos cada vez más ridículamente de nuestra gran capacidad emprendedora y de nuestros portentosos self-made man . Y aún hay que aguantar a unos cuantos espabilados que cuando una empresa anuncia un complejo de enoturismo de veintitantos millones de euros sólo saben poner reparos hasta por las ayudas, o que sí sale a la palestra un industrial de los más reputados de su sector en España con ganas de invertir otros treinta en el Bayo ven fantasmas en torno a su credibilidad. Me viene a la memoria una reseña de Guerra Garrido a propósito de Los pájaros de Bangkok de Vázquez Montalbán. Sugiere Pepe Carvalho: «Piérdete un día en el Bierzo, Enric. Es una región mágica que a veces desaparece sin que nadie se de cuenta». Una vez más la realidad supera a la ficción.