Diario de León

TRIBUNA

Niños de Bosnia, una experiencia inolvidable

Publicado por
JOSÉ DIEGO OMAÑA MIELGO
León

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A MEDIDA que se acercaba el fin de semana contábamos con gran impaciencia las horas que faltaban para que llegasen nuestros niños y niñas que vienen de Bosnia y Herzegovina a pasar cincuenta días del verano con familias de León y provincia que les acogemos en nuestras casas con toda la dedicación y cariño del mundo. Son ya siete años realizando este proyecto cada verano y, a pesar de las dificultades económicas y burocráticas que supone llevar a cabo un proyecto de esta envergadura, cada año lo hacemos con más ilusión si cabe. Es muy gratificante ver lo felices que son los niños y niñas integrantes de este proyecto cuando vienen a León, lo rápido que se integran y cómo enseguida aprenden a hablar español. Los tenemos de todas las edades, desde los 8 años hasta los 17, y cuando les miras a los ojos entonces comprendes el verdadero significado de la palabra solidaridad. Sólo con su mirada te piden cariño y comprensión. Cuando les pides que te cuenten cómo es su vida allí, te dicen que no tienen nada, algunos ni luz ni agua potable, y hablamos de un país que cuando pertenecía a Yugoslavia y era de lo más poderoso del Este de Europa. Pero la maldita guerra segó de cuajo sus ilusiones y sus proyectos puesto que fueron el blanco de todos los de alrededor sólo por el hecho de su condición musulmana. Allí, por ejemplo, los precios de los productos de higiene personal son exageradamente altos y se puede considerar un auténtico artículo de lujo. Y, cosa curiosa, cuando ven los bolígrafos de propaganda que suele haber por las casas que les acogen se quedan alucinados puesto que allí es un material que escasea. De hecho siempre piden que se les mande esto con ellos cuando regresan a su país. Por otro lado, es muy halagador y te hace sentir feliz el cariño que en un país como Bosnia y Herzegovina se tiene por todo lo español. Independientemente de la ya sabida misión humanitaria que lleva a cabo nuestro Ejército, cuando paseas por las calles de ciudades como Gorazde, Ustikolina o la capital Sarajevo y te oyen hablar en español, enseguida se acercan y te dan las gracias porque creen que si tienen algo ahora por lo que luchar, en parte se lo deben a los españoles. Es duro ver cómo aún siguen estando muy lejos de alcanzar las cuotas de la vecina Croacia, sin ir más lejos, pero la verdad, viendo el exterminio y la limpieza étnica que intentaron hacer con ellos, parece un milagro que consigan empezar a ver la luz al final del túnel. Es difícil describir todo lo que se siente acogiendo a un niño bosnio en tu hogar pero verles esa felicidad en sus ojos y esa sonrisa hace que olvides las dificultades que ello conlleva. Su situación familiar, por lo general, es dura y difícil porque muchos de ellos perdieron a su padre o su madre en la guerra y en algún caso a ambos. Algunos incluso se pueden considerar niños milagro porque siendo bebés de meses y estando en brazos de su madre en el mercado estallaban bombas que hacían saltar todo por los aires y ellos, gracias al escudo humano de su madre, están vivos hoy en día. Cuando conoces de cerca un drama como éste es cuando de verdad te das cuenta de la verdadera dimensión que tiene el proyecto que llevas a cabo y la suerte que tenemos los que vivimos con la única preocupación de un puesto digno de trabajo que nos permita sacar adelante a nuestra familia y tener una vivienda. Son, en definitiva, los niños de la guerra , una guerra cruel, y ésta más si cabe aún, porque eran pueblos hermanos, algunos incluso familiares y amigos que luchaban los unos contra los otros, y por desgracia en este país de eso sabemos bastante. Ojalá este proyecto siga perpetuándose con el paso de los años y consiga hacer felices aunque sólo sea por unos días a unos niños y niñas que les arrebataron la sonrisa y la ilusión por una guerra sin sentido, como no lo tiene ninguna de ellas. Sólo hacer un llamamiento a la colaboración por parte de las instituciones tanto públicas como privadas ya que sin ellos no sería posible la realización de nuestro proyecto. Aunque nos queda una espina clavada y es que se ha echado en falta más colaboración por parte de la anterior Corporación Municipal del Ayuntamiento de León en donde te daban una y otra vez con la puerta en las narices y te ponían un montón de excusas para no cumplir las resoluciones adoptadas, problema que se viene arrastrando desde el año 2005. Es muy desagradable contemplar como una onegé como la nuestra sin apenas recursos tiene que soportar humillaciones y vejaciones por parte de la anterior concejala de Bienestar Social, la cual no te podía recibir en su despacho porque «nunca estaba». En fin, cada uno es muy libre de pensar como quiera, pero yo, en su lugar, no podría tener la conciencia tranquila porque no ha cumplido las obligaciones de su cargo. Sólo esperamos un compromiso firme y que no se base en vender humo por parte de la gente que ha entrado a formar parte del nuevo Gobierno municipal. Nosotros no tenemos ideología política alguna, sólo nos dedicamos a traer niños que han sufrido las consecuencias de una guerra terrible para tratar de hacerles un poco más felices dentro de nuestras posibilidades y lo triste es que no juegan con nosotros, sino con las ilusiones de unos niños que son felices y aman esta tierra que los acoge con cariño cada verano.

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