LA BRÚJULA EN POCAS PALABRAS PINTO?&?CHINTO DESDE LA CORTE
León como ejemplo Urbanismo autonómico Golpe de efecto
RESULTA CONFORTANTE en unos tiempos de descrédito del parlamentarismo en nuestro país comprobar que en la jornada electoral del pasado 27 de mayo pasado se ha registrado, y precisamente en León, un retorno a la limpieza democrática. Quiero recurrir a la proverbial actitud hospitalaria del centenario Diario de León para informar a los lectores acerca de un trabajo de investigaciones demoscópicas que inicié en la Facultad de Ciencias Económicas de mi Universidad de Barcelona: sustancialmente se trataba en este caso concreto de averiguar el peso político de los tránsfugas en la democracia alumbrada desde el año 1977. Lo primero que se desprende del estudio es que muchas carreras políticas han nacido con el tráfico de la compra de «las treinta monedas de siempre». Pese a adelantar casos y cosas hoy pintorescas, señalaré algunos casos de utilización del tránsfuga para ascender a una especie de azotea envidiable. Así comenzó Eduardo Zaplana, cartagenero él y -dinero mediante- alcalde de Benidorm; regidor de esa aberración propia de la Quinta Avenida, y luego, en virtud de calificaciones y recalificaciones, presidente de la Comunidad Valenciana, con aquellos desaguisados que se conocen, como Terra Mítica. Y más que saldrán a la luz pública no tardando mucho. Por un deseo de equidistancia: los recientes triunfos de Esperanza Aguirre y Gil de Biedma. ¡Menuda carrera! Para comenzar les diré -cena mediante, por supuesto- que se sorprendió y mucho al saber que como ministra de Educación seguiría gobernando tan sólo las universidades Menéndez y Pelayo y la Uned. Pero no fue ese nombramiento lo que resalta nuestro estudio; son las elecciones de hace cuatro años cuando se vio en el alero la Condesa de Murillo; del alero bajó la presidencia de la Comunidad de Madrid después de que, debidamente engrasados, dos socialistas con el cartel de «se vende», le dieron su voto enlo que constituyó uno de los grandes escándalos político. Los inolvidables Tamayo y Sáez. Y ya ven, como hemos demostrado en nuestro estudio el ejercicio del poder, sobre todo si se practica el clientelismo, lleva a la reciente mayoría absoluta. De Tamayo se sabe que regenta un bufete de abogados; de Saéz, que es funcionaria amortizada, a quien los compañeros han dejado de saludarla. Debo recordar que llevo casi cuatro años afincado en León, y a mucha honra; hace muchos más años que hice mis estudios sobre esta tierra con el maravilloso libro de Claudio Sánchez Albornoz La vida de León hace mil años , y todo lo que es de esta tierra pertenece a mi almario. No les extrañe pues que hace más de dos años tuviese que registrar con pena que León, mi ciudad de León, sufría también el ominoso oprobio del transfuguismo. Aquí se trataba, como no podía ser menos, de José María Rodríguez de Francisco y de Covadonga Soto. Tal brillante operación facilitó a Mario Amilivia la recuperación de la silla cural y puso fin a un bienio de signo progresista, decían. Recuerdo ahora las palabras que querían ser amables de Juan Vicente Herrera (Juanvi, para los íntimos), que al dar posesión, en una manera muy rara de entender la voluntad popular, nos dijo a quines quisimos escucharlo: «He ahí a Amilivia, alcalde ayer, alcalde hoy y alcalde mañana». No ha sido muy dilatada la alcaldía vista desde Valladolid, o el catalejo está averiado. Ha transcurrido una etapa clásica en el transfuguismo, y mucho más cuando se adivina una oposición dispuesta a no utilizar las célebres treinta monedas. Me satisface que mi ciudad haya dado el pasado 27 de mayo una lección diáfana y llena de esperanza. Saber hoy que el popular Pelines ha permanecido en el Ayuntamiento de la capital veintiséis años, pero que no ha llenado de juicio a León capital y su alfoz. LA PRESIDENTA de Madrid, Esperanza Aguirre, que como convicta liberal está siempre atenta al principio de subsidiaridad, se propone aprobar una serie de medidas que amplían la competencia del Gobierno regional en el procedimiento urbanístico, de forma que posea la iniciativa en los planes urbanísticos de la región -y no sólo tenga la última palabra, como hasta ahora- y pueda asumir las competencias urbanísticas de un Ayuntamiento cuando éste incumpla gravemente la normativa. Esta mudanza legal que se proyecta es toda ella de sentido común. Ha de ser la comunidad autónoma la que ordene su propio territorio y, por tanto, la que planifiquelos desarrollos urbanísticos. Y asimismo la comunidad tiene que tener instrumentos para cortar de raíz cualquier desviación que, lamentablemente, en esta materia suele siempre estar ligada a la corrupción (el caso de Marbella es paradigmático). El modelo madrileño estará listo en breve, y a disposición de las restantes comunidades, que harían bien imitándolo. Porque algo hay que hacer ante el escándalo urbanístico que cada día llena los periódicos de noticias desagradables. CUANDO UN presidente retoca su gobierno a ocho meses de las urnas se puede interpretar de dos formas. La más perversa es que quema su último cartucho en una acción desesperada para recuperar su imagen, en vista de las encuestas y todo eso. Supongo que es una interpretación tan elemental que incluso se le habrá ocurrido a cualquier estratega del PP. La buena es pensar que se encuentra sólido, quiere reforzar su proyecto y por eso no hace más que un pequeño cambio en las áreas que necesitan un lavado de fachada. La verdad, como siempre, se encuentra entre las dos versiones. A una crisis pequeña como la de ayer no hay que darle muchas vueltas: si se cesa a un ministro, es porque el ministro está quemado, o tiene que sacrificarlo para poner un nombre mejor. Todos los que cesaron o cambiaron estaban quemados en su ámbito: a Trujillo ya le aguantaron demasiado después de sus soluciones habitacionales y sus pisos de 30 metros. Carmen Calvo terminó por hartar a la vicepresidenta, que tenía que acudir de bombera a apagar sus conflictos. Jordi Sevilla andaba un poco sobrao . Y Elena Salgado irritó a sectores enteros, pero es buena gestora. Por eso la cambian de sitio. Eso es todo en la banda de los ceses. En c uanto a los que quedan, no se toca ninguna de las cuatro patas del banco: ni De la Vega, ni Solbes, ni Rubalcaba, ni Caldera. Quiere decirse que no hay cambio de política, sino de peones. Y en cuanto a los sucesores, es lo mejor de la minicrisis. Bernat es el prestigio científico. Molina, el respeto cultural. Chacón, la cara socialista. Y Salgado, el prodigio de hacer política sin competencias. Si se tiene en cuenta que Chacón va a ser cabeza de lista en Barcelona, y Sevilla puede arreglar la crisis socialista de Valencia, ya tenemos todos los datos: lavado de cara e intención electoral. Dicho en otras palabras: con la ministra de la Vivienda cesante no se ganan unas elecciones. Con el cachondeo de política cultural que sufrimos, tampoco. Al menos, se transmite la sensación de que atiende a las quejas de la opinión. A partir de aquí, lo importante está en los efectos. Y los efectos son: que Zapatero lanza una señal al progresismo con Soria, y habrá que ver el rebote de la Iglesia ante un hombre que habla de clonación, células madre y biomedicina; que anula por unos días la polémica de las actas y deja sin sitio el esfuerzo argumental del PP; que corona con este golpe de efecto la recuperación de iniciativa que inició en el debate parlamentario; que ya nadie puede pensar en adelanto de elecciones, y que Zapatero está vivo. En otras palabras: Zapatero ha tenido mostrar que está eufórico, no se rinde, tiene ganas de seguir y prepara el terreno para ganar.