Justicia social
¿ES JUSTO que un trabajador «mileurista» y en precario reciba del erario público 2.500 euros por el nacimiento de un hijo, lo mismo que un opulento propietario que vive de sus rentas? Este debate, perfectamente razonable, se ha suscitado en el Congreso a la hora de tramitar la norma que ha de plasmar la promesa de Zapatero. Pero, obviamente, el debate es más arduo y alcanza a todos los estadios de la asistencia pública. ¿Tiene sentido que los hijos del más acaudalado banquero paguen la misma matrícula universitaria simbólica que los hijos de un parado sin recursos? ¿Es razonable que la sanidad pública sea absolutamente gratuita para todos, incluso para quienes la rechazan porque por su elitismo prefieren la privada? Estamos hablando de justicia social. Nada menos.