Diario de León
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Una cultura de vacaciones Creo que es una temeridad subir al coche o al tren con la familia y no llevar en la agenda de viaje un programa de viaje un programa de vacaciones, e ir a lo que salga. La mayoría de los folletos turísticos hablan de una cultura de vacaciones ¿Amas la vida? Pues no malgastes el tiempo, es de lo que se hace la vida. Tómala con calma. Nada es tan vulgar como la prisa. Viaja sin ansiedad a donde quiera que vayas a gozar de los días merecidos de descanso. Te vas a encontrar con gente muy aburrida que no organizó sus vacaciones. Todo proyecto tiene una regla de oro, y en el de los días veraniegos no debe faltar estos principios. Si veranea en familia haga un viaje sencillo y corto para salir de la rutina y cambiar de aire. Camine todos los días a ser posible por el campo, la playa o el bosque. El contacto con la naturaleza enriquece y serena. Observe la naturaleza; hay en ella muchos milagros; por normal que sucedan las maravillas, no dejan de serlo. Pensaba San Agustín que s i no oc urriera todos los días, el mayor milagro sería que el sol salga cada mañana. Busque tiempo para hablar con sus hijos. Si son pequeños cuénteles sus experiencias, sus amistades, sus viajes, su trabajo, cómo se conocieron antes de casarse, qué dificultades han tenido. Si ya son un poco mayores, escúcheles, inicie la comunicación. Descanse. Pasee solo algún rato. Oigase a si mismo. Su relación con Dios no tiene vacaciones. No olvide decir cuatro palabras a Dios todos los días. Cuidado con la televisión. Salude y hable con la gente. Menos tertulias y más contacto con la gente normal, con esa que parece sencilla y sin importancia. Tienen la sabiduría del sentido común, muy lejos de la monotonía tumultuosa. Si usted no vuelve mejor de lo que fue, ha perdido el tiempo. Lo dijo muy bien Emily Dickinson: «La mañana es de todos, de algunos es la noche, y sólo de unos pocos elegidos es la luz de la aurora». Anatolio Calle Juárez (Navatejera). Delfín, ni una palabra más La lectura del Diario de León del pasado día 7 de los actuales me permitió contemplar la foto de Delfín. Junto a ella, se hacía una referencia a sus cualidades humanas y como corresponsal histórico de este Diario de León. Esas buenas cualidades se extendían al campo profesional, social y laboral. Cuando la ciudad de La Bañeza era menos cosmopolita, aunque era ya una gran ciudad, algunas personas eran conocidas por un solo nombre, sin necesidad de añadir ningún otro apelativo. En la actualidad sucedía con Delfín eso mismo. Al referirse a él era suficiente su nombre. Si de otra persona con igual nombre se tratara, habría de añadirse algún otro calificativo identificativo. Quiero afirmar, sin lugar a equivocaciones, que sus buenas cualidades son reconocidas por la inmensa mayoría de ciudadanos y comarcanos. Su recuerdo permanecerá largo tiempo entre nosotros. Julio Carvajal (La Bañeza). Rafa (En el debate de la edición diariodeleon.es).

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