Demasiado ruido en Eras
Las dudas del señor Escanciano Fíjense, que después de ochenta o noventa años, se les ha ocurrido chapear la carretera de Pandorado, que dicho sea de paso, algún procurador de la zona se pone la medallita como un logro de su partido. Volviendo a la susodicha carretera, que no la van a volver a tocar en quinientos años, y al paso de la misma por los pueblos, dejan muchas cosas sin hacer, porque al que le corresponde se limita a quejarse por la prensa y no hacerlo con quien debe, y porque al pobre Escanciano no le llegan las perrinas. Sin que sea agravio comparativo, en el Ayuntamiento de Quintana del Castillo no se ha hecho ninguna acera, seguro que alguien dirá que no nos lo merecemos. Chapuzas a lo largo del trazado hay un montón, somos más a ver que los que trabajan. Pero hay una chapuza que no me entra en la cabeza: el Puente de Sopeña. Y aquí sí que entran las dudas del bueno de Escanciano: Lo tiro o no lo tiro. Si hacemos carretera nueva y dejamos ese amasijo de hierros, que no sirven ni para chatarra, por el cual sólo puede circular un vehículo, estamos anclados en el pasado. Carretera nueva, puente nuevo con dos direcciones y sin hierros, o ¿quieren dejar ese pegote que no tiene ni fondo ni sentido aunque haya dos procuradores de la zona que lo califiquen de monumento histórico? Pues sí, según ellos es Monumento histórico, que cada año y de su pecunio particular, lijen el hierro y lo pinten y que se pueda pasear por él. Pero a nosotros, señor Escanciano, háganos un puente como Dios manda, por el que puedan circular dos vehículos a la vez y déjese de tanta duda y tanta chapuza. José María Fernández Redondo (Quintana del Castillo). Nueve días con la em- presa incomunicada Soy gerente de una empresa, cuyo número principal de contacto es un número móvil de Orange. La semana del 6 de noviembre solicité que me activaran el roaming porque iba a estar unos días en República Dominicana. Aparentemente todo estaba bien, hasta que llegué allí, el día 10 de noviembre, y comprobé que no tenía teléfono. Hice todo lo que me dijeron y nada, mi teléfono no estaba operativo. Cuando conseguí hablar con el Departamento de Orange Empresas de España desde allí, me dijeron, de malas maneras que estaba mal hecha la activación de roaming y que lo solucionaban inmediatamente. Tan rápida fue la solución que todavía no he obtenido respuesta. Nueve días incomunicado. Cinco llamadas al Departamento de Orange Empresas. Dos quejas formales con su número propio¿.y todavía me llaman hoy diciendo que no saben cual es mi queja y el problema¿ así que se la he enviado por escrito. Diez días sin dar respuesta a un roaming ¿ digo yo ¿es tan difícil?, ¿son unos incompetentes?, ¿no tienen tecnología para activar un roaming?, ¿está formada la gente que atiende al teléfono?, ¿entienden de modales? En resumen, nueve días he tenido a mi empresa y mis clientes sin poder contactar conmigo. 1 contrato de trabajo perdido. Nueve días muy cabreado con este tema y lo peor ¿Cuándo quieren contestarme? ¿Cómo podemos defendernos de este abuso por parte de estas compañías? José Ángel Tejerina Villar (León). Sobre el derecho al propio entierro Darte de baja en Mapfre para tus exequias es un objetivo casi imposible o inútil, cuando lo ha tramitado tu propia familia en connivencia con la gestora, en contra de tu propia voluntad o sin participación del dado de alta. Es una práctica usual en esta sociedad secuestrar al muerto. No se le tiene en cuenta. Entonces lo que funciona es la familia, sin respetar nada, ideas, parámetros o conceptos. Se imponen los sobrevivientes a las voluntades del finado. En todas las fami lias, alguien se erige de Vito Corleone y, al más puro estilo de mafia calabresa, dirige tu vida y tu muerte, imponiéndose así sus propios deseos e ignorándose los del fallecido. Este es el caso que nos ocupa, teniendo en cuenta que los impositores son votantes del PP que no se caracterizan por su tolerancia y respeto a las ideas ajenas. Lo que más gracia tiene es que el argumento que esgrimen es tan peregrino como el cariño. Es toda una falacia cuando son sabedores de que tú no les quieres tanto como para faltarlos al respeto en tan importante evento, como es tu propio entierro. Les pediría a los familiares que no nos amen tanto... Con esta disculpa tan banal, como para subnormales, en creerse con el poder de manejar nuestras vidas y muertes (el día que yo les quiera se van a enterar). Se envidia pues, a los hospicianos que no tienen más remedio y el derecho y deber de dirigir sus vidas; y como dicen los italianos «madre sólo hay una, porque si hubiera dos, estaríamos todos muertos». Lourdes Corrons (León). Fernando del Pozo Morán (León).