Publicado por
MARÍA CARMEN LLAMAZARES PALANCA
León

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EL ASUNTO es «vox populi» o al menos realmente sí está en la mente de todos los leoneses y la pregunta es cómo se ha podido llegar a la situación financiera tan caótica, que para los ciudadanos de a pie es estar en quiebra, en el Ayuntamiento de León. Soy una persona nacida en León, he vivido en la capital más de 25 años y creo conocer cómo ha evolucionado la Administración del Ayuntamiento y desde luego recuerdo quienes han sido los alcaldes o concejales máximos responsables de este desaguisado que ahora saca a relucir la Auditoría, que los actuales mandatarios han tenido el valor de encargar par ano hundirse más en la deuda. Desde luego el Equipo de Gobierno de estos últimos años ha sido fundamentalmente de carácter conservador y seguro que no es necesario recordar a muchos vecinos de esta ciudad el nombre de estos alcaldes o concejales que han contribuido con sus «decisiones» y sus despilfarros, a crear esta deuda. Hace no muchos años se reinvidicó y se consiguió la autonomía financiera municipal para así gestionar mejor nuestros propios recursos, algo que teóricamente está muy bien, siempre y cuando las personas al frente de estos Organismos Oficiales sean suficientemente responsables y conscientes de que manejan dinero público, o sea de todos los ciudadanos y por lo tanto hay que ser mucho más escrupulosos, si cabe, al gastarlo. Para los alcaldes o concejales lo ideal es que además el interventor o el secretario sean puestos de trabajos obtenidos por libre designación o concurso específico de manera que los informes a emitir sean los «adecuados». Las evidencias no se discuten ni se cuestionan, hay que asumirlas, la plantilla del Ayuntamiento está sobredimensionada después de varios años incorporando personal para atender conveniencias políticas, personales o familiares, que no la necesidad real de número de empleados. ¿Quién podrá frenar esto? Alcaldes o concejales sin responsabilidad, supongo que no, los representantes del Comité de Empresa o la Junta de Personal, sin con ello ganan afiliados creo que tampoco, por lo tanto deberá ser alguien del exterior, una auditoría si capaz de analizar objetivamente cuál es la necesidad real de empleados para atender todos los servicios en los que tenga competencia el Ayuntamiento. En toda economía, ya sea de una empresa familiar, gran empresa o empresa pública el dinero a gastar se debe corresponder con los ingresos o recursos disponibles en cada momento y en todo caso con un nivel de endeudamiento razonable. Aquí, se dice a veces en la prensa local, que la nómina del personal no puede pagarse por falta de liquidez y que se recurrirá al Servicio de Aguas. Dependencia adscrita al Ayuntamiento. Es obvio que esta situación le pone al concejal de Hacienda al filo de la navaja. Algún concejal de las últimas Corporaciones del Ayuntamiento debió tener serias discrepancias con el alcalde ante estas situaciones. En la empresa pública las decisiones también las toman muy pocas personas y desde luego no suelen ser los funcionarios que se limitan a cumplir las instrucciones recibidas. ¿Por qué no salen ahora dando alguna explicación de lo sucedido? Deberían exigirse responsabilidades políticas e incluso de otro tipo a estas personas que durante años, no les ha importado que los proveedores estén sin cobrar sus facturas o que éstas se incrementen algo para corregir el retraso en el pago y desde luego con esta dinámica de incrementarlas porque se cobra tarde, el Ayuntamiento gastará mucho más cada año por pago a proveedores, o sea, nefasta gestión en pagos. El actual equipo de gobierno municipal tiene la obligación de poner orden en todo este embrollo con el que se ha encontrado y más vale que se encuentren bien inspirados para tomar las decisiones acertadas. Claro, que lo más fácil es subir impuestos a los vecinos, recaudar dinero, poder pagar a los proveedores y atender la deuda generada en bancos. También se habla de privatizar algunos servicios de los que competen al Ayuntamiento. Cuidado con esta tentación que es de alto riesgo. Algunas Administraciones ya han pasado por estas experiencias y han tenido que volver a rescatar la prestación de servicios porque al final, realizarlos con objetividad e imparcialidad es muy difícil, dado que la empresa privada siempre tiene como objetivo, lógico por otro lado, la obtención de beneficios. Un ejemplo al respecto es el funcionamiento de las ITV. Que cada cual saque sus conclusiones. Creo que muy pocos se atreverán a defender que la plantilla del Ayuntamiento de León, en número de empleados, es adecuada a las necesidades del municipio. Una mayoría de personas pensamos que está sobredimensionada y por lo tanto supone unos gastos que no debemos asumir. La pregunta que nos hacemos, a renglón seguido, es cómo reducir el número de empleados, porque estamos hablando de personas con nombre y apellidos que con su nómina sustentan a familias y la verdad es que en León, la coyuntura laboral no permite despedir a trabajadores dado que el mercado no absorbe fácilmente su recolocación. La respuesta fácil de algún sindicato que no sobra nadie, no se la creen ni ellos mismos. Claro que si se les ocurriera decir lo contrario, sus afiliados no sé qué pensarían. Si durante varios años se ha estado incrementando la plantilla sin rigor, por las razones que ya conocemos, puede ser recomendable que en lo sucesivo nos dediquemos a reducirla gradualmente hasta ajustarla a las necesidades reales, mediante la amortización (suprimir) de puestos de trabajo de empleados que se vayan jubilando, que resulta menos traumático, esto por un lado y por otro, todos los contratos, temporales, a su finalización, no podremos prorrogarlos. De este forma trataremos con respeto a los empleados puesto que se cumple lo pactado. Los representantes sindicales, que deben estar presentes en estas decisiones del Ayuntamiento, deberán aceptarlo puesto que es una forma de remediar una situación en la que ellos también han tenido algo que ver. En definitiva, más vale ponerse «manos a la obra» cuanto antes, reunirse las veces que sea necesario, todas las partes implicadas para reconducir la situación, puesto que de nada vale estar todo el día con lamentaciones sin aportar posibles soluciones.

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