EN POCAS PALABRAS LETRA PEQUEÑA
Carod-Rovira pisa la tierra Palabra maldita
EL LÍDER de ERC y vicepresidente de la Generalitat, Josep Lluís Carod-Rovira, ha anunciado que no se presentará a la reelección como presidente de su partido en el próximo congreso de los republicanos. «Es la hora de los gestos, y yo hago el primer paso y el primer gesto», manifestó, en franco reconocimiento de su responsabilidad en los pésimos resultados del 9 de marzo, en los que ERC bajó de ocho a tres diputados. No obstante, dijo que no renuncia a volver a ser el cabeza de lista del partido en las elecciones autonómicas catalanas del 2010. Carod, con su fuerte personalidad y sus ideas independentistas un tanto anárquicas, fue el principal motor del vertiginoso ascenso de ERC en las elecciones de 2003 (autonómicas) y de 2004 (generales), en las que se nutrió de mucho voto antisistema, pero también es el causante de la débacle. Lo que Carod-Rovira representa es por fortuna muy minoritario. Así se ha visto el 9-M. LA PALABRA maldita, proscrita, es «trasvase». Tanto es así que la escasez de agua para abastecer Barcelona, y que se puede resolver mediante algunos trasvases técnicamente muy simples, ha suscitado la descabellada solución de aportarla por barco, a unos costes que en ningún caso bajarían de los diez euros por metro cúbico. Un verdadero disparate. Pero al fin parece que está cundiendo el sentido común: el departamento catalán de Medio Ambiente se dispone a trasvasar agua desde el Segre al Llobregat. Son apenas 14 kilómetros. Y asimismo, se baraja la posibilidad de prolongar la conducción que, desde el Ebro, surte de agua a Tarragona -las últimas lluvias en la cabecera del río anuncian avenidas y excedentes muy cuantiosos-. Pero que nadie piense que va a haber verdaderos «trasvases»: la palabra es tan políticamente incorrecta que el agua del Segre se tomará mediante una «captación provisional y desmontable» que será retirada si desaparece la sequía o cuando se concluya la desalinizadora. Estupidez se llama la figura.