Publicado por
León

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QUÉ ironía. Bembibre que es desde hace tiempo un prototipo de integración social, de crisol de culturas, resulta que ve ahora amenazada su imagen idílica de villa concordia a cuenta de la actuación musical de unos tipos, que no son -digo yo- ni los Rolling, ni U2, ni Queen. Unos bufones, todo los más, que tratan de vivir del escándalo absurdo que apadrinan la moral extrema y los panolis que reivindican su radicalismo personal en la iconografía del calimocho y unas letras pueriles por hiperbólicamente violentas. El Ayuntamiento -anda que no hay fiestas y grupos locales de la misma talla- ha contratado para la Salida del Santo a Soziedad Alkohólika y así da gusto a setecientos firmantes acólitos de la banda y exacerba de paso los ánimos de los tradicionalistas y conservadores más recalcitrantes del lugar. ¡Qué hipocresía!. El consultorio, que de un lado promueve planes de armonía social y días de la paz, alienta ¿gratuitamente? el encono entre sus vecinos. Y eso no significa que el equipo de gobierno no deba contratar a Soziedad Alkohólika, que no hay que olvidar que está absuelta judicialmente frente a las imputaciones proetarras pese a quienes adivinan a Belcebú en sus burdos estribillos. Lo histriónico es que esta ceremonia del desconcierto se complete, amén de con la paupérrima propuesta del grupo socialista, con el hecho de que en el patronato de fiestas fuese aprobada por unanimidad por aquellos -dos ediles del PP- que ahora ponen el grito en el cielo. No es, lamentablemente, un comportamiento excepcional. Socialistas y populares se pasaron semana y media tirándose los trastos a la cabeza por las ayudas que la Fundación Ciudad de la Energía concede a municipios comarcanos en ámbitos como el cultural o el turístico. El delegado de la Junta amenazó con excluir a los beneficiados de las primas autonómicas -¿para compensar?- y desde el PSOE se le llamó de todo menos bonito. Ahora, sin embargo, resulta que estarían encantados con contar con cuatro o cinco milloncejos de euros de la fundación para sufragar el sueño de las locomotoras de vapor de la MSP de Ponferrada a Villablino. ¿No habría resultado más sencillo haberse sentado hace ya tiempo a negociar los criterios por los que fundación y Junta deben sumar su «guita» para favorecer el desarrollo esencialmente de los municipios energéticos? ¡Qué va!. De hecho los sindicatos se felicitan estos días porque la Junta va a disponer de un fondo de reparto de incentivos para bonificar la diversificación industrial en las cuencas. Justo después de que la propia Junta acusara al ministerio de hurtar a la región 17 millones en la última convocatoria de subvenciones para el asentamiento de empresas en zonas carboneras y al cabo de dos años -dos- de que los propios agentes sociales y las administraciones ignorasen los lamentos de municipios como Ponferrada por su relegación en los índices de percepción de ayudas empresariales del Plan del Carbón. En la convocatoria 2007, en contra las previsiones de los linces sindicales, no se presentó ni un proyecto industrial para Fabero, Igüeña o Torre. Qué más da. Como proclamaba Freddy Mercury: « The show must go on ». Por muy esperpéntico que resulte el espectáculo.

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