Publicado por
FERNANDO SALGUERO
León

Creado:

Actualizado:

FIEL A SU LÍNEA de oscurantismo, el concejal delegado de Policía del Ayuntamiento de León no respeta los más elementales principios democráticos: no informa de su área a la oposición municipal, al grupo de concejales del Partido Popular, y, lo que es más grave, no informa, tampoco, a los ciudadanos y ciudadanas de León. Son ya varias las situaciones de esta índole en que ha incurrido. Si se le indica, a título de ejemplo, que hay poca vigilancia policial, contesta, por sistema, que todo está controlado. Y, para que sean más creíbles sus afirmaciones (?), le apoya, como buen compañero, el responsable de Participación Ciudadana, señalando éste, también, que la razón es que hay vigilancia que no se ve. Extraña y absurda explicación la del edil, ya que si no se ve, será que no la hay. Y una de las primeras medidas de la seguridad ciudadana es la presencia policial en las calles, lo cual genera tranquilidad al propio ciudadano, y respeto al cuerpo policial; a no ser que entre las medidas que no ha informado sea la de transformación de toda la plantilla en «secreta». El concejal está ofuscado, inmerso -más bien se podría decir que sumergido- en una reestructuración del cuerpo de Policía Local en la que las medidas más llamativas son dos: la desaparición de un cuerpo de proximidad como era la Policía de Barrio -él dice que absorbida por una nueva unidad de denominación más rimbombante-, simplemente por haber sido creada por el anterior equipo de gobierno, y la aparición de un nuevo Cuerpo, el de Policía Escolar, diseñado y prometido por el Grupo Popular en las pasadas elecciones locales y que, para no dar pie al más mínimo protagonismo de la oposición, ha denominado, primero, Policía Escolar, después, Policía Escolar y de Menores, y, por último, ante las denuncias públicas del que suscribe, Policía de Menores. Como los fines de ella son los que propuso el Partido Popular, debería denominarla Policía de Niños para que no haya confusiones, aunque si así lo hiciera esos mismos niños le llamarían «copión». Está también ofuscado con la imposición de sanciones. Cualquier medida que se tome por las autoridades policiales en pro de la seguridad ciudadana es plausible y nunca se le va a criticar desde la oposición. Es más, se ha dicho, por activa y por pasiva, que queremos colaborar, pues hacemos nuestra esa preocupación, porque lo contrario sería u na frivolidad, calificativo que usa hasta la saciedad el concejal de Policía. Pero nuestra mira es la capacidad coercitiva de las sanciones (dice una famosa enciclopedia que coerción es la amenaza de utilizar la violencia no sólo física sino de cualquier otro tipo, con el objetivo de condicionar el compo rtamiento de los individuos), no como la del concejal de Policía que, únicamente, conoce la capacidad coactiva, o mejor, la capacidad recaudatoria, no dando a conocer a los administrados el importe de las sanciones que habrán de sufrir en caso de una infracción. Desde el grupo municipal del PP nos preguntamos: ¿Es eso democracia? Y, es posible, saldrá el ínclito munícipe con el tema de la frivolidad del que suscribe, del pasado (triste y pobre argumento para quien no tiene otro), etcétera, cuando lo que él debe y tiene que hacer es actuar con transparencia y atención a los más elementales principios democráticos, algo que no conoce, a pesar de haber sido requerido no sólo públicamente sino también en privado, recibiendo promesas incumplidas de información puntual. Señor concejal de Policía: recapacite. Ocupa usted un área de responsabilidad especialmente sensible para la sociedad y debe informar, no ejercer la censura a la que tiene sometida al personal a su mando. Tiene que hacer llegar a la sociedad y a la oposición lo que está haciendo, tiene que velar por la seguridad vial, cuidar de la seguridad ciudadana, escuchar y estudiar cualquier informe de desviación de la misma, cuidando, en fin, de responder, de manera adecuada, a la colectividad que representa, que es la del PSOE, la de la UPL, la del PP, la de otros partidos o la de personas que ni siquiera comulgan con ideas políticas. ¡Y no lo ha entendido, no ha entendido nada! Continuará.

Cargando contenidos...